miércoles, 15 de junio de 2016

Vencer el pudor



Podemos predecir el pudor de casi todo
y de las acciones que por el contrario no lo contienen.

No dejar lugar a la imaginación y no negar
lo que no se ve, y verlo, simplemente. 
Y hablar de ello en terapia o sin terapia, 
a bocajarro. 

El problema es que eso no es una verdadera liberación, 
es un sucedáneo del verdadero avance.

Tenemos libertad para hacer y ser clasificados
excepto en el silencio 
y en la invisibilidad más absoluta...¿En una cueva?
Lejos, muy lejos de aquí...

Pero siempre controlados
por el microchip de la nostalgia: 
Dispositivos que se implantan, 
que estudian a la población con diversos objetivos. 
A la población y sus obsesiones.

Pero lejos, muy lejos...
de la inteligencia que aproxima y mezcla. 
Lejos de aquella que respeta y ama. 
Que recuerda, ensalza y enseña las raíces.
Cada planta crece con distintas inclinaciones 

Pero al menos tenemos libertad 
para escribir poemas en clave solipsista
y también poemas sobre el mundo 
y sus confines geográficos, 
sobre otras formas de esperanza extraterrestre,
  
sobre la amplitud 
que desespera 
ante tanta estrechez de miras.







jueves, 19 de mayo de 2016

Naturaleza




Siendo un signo de tierra,
cultivé con mimo los acantilados. 

Un día dejé que la poesía
aliviara la tensión de mi vértigo
y conseguí enfocar los labios.

Me permití luego sentir mis pies,
laborar con tesón un amor fresco,
conectar el peso de las vísceras
a la humedad de las razones,
hundir mis dedos 
en la memoria inerte de las piedras.

Fundirme con el miedo al precipicio
y saltar por fin al agua, sin abandonar 
paciente mi sustrato: 
Obrera de la comprensión mayúscula
que transforma la oscuridad en llama. 

Por último interpreté todos mis vuelos
y los reanimé con nuevos abecedarios íntimos. 

Ahora estoy en paz en la cima. 
Te espero en la vida que sueña.