sábado, 26 de febrero de 2011

Eva Cassidy / I wondered by a brookside




El latido de mi propio corazón fue el único sonido que escuché...

viernes, 25 de febrero de 2011

Los futuros problemas de los presentes escollos

Ayer iba en el autobús y dos chicas que acuden a terapia para bulímicas (no pude evitar escuchar la conversación por un exceso de volumen en la misma) charlaban como si nada, con total normalidad, bajo la mirada atónita de las abuelitas que iban sentadas frente a ellas. Es evidente, que cualquier conversación de la juventud de hoy en día, puede escandalizar a las generaciones pasadas, en efecto, por ser señoras cuyo modelo a seguir poco tiene que ver con el de la mujer liberada de hoy en día.
Sin embargo, no puedo negar que a mí también me impresionó la conversación, pues en ella, había muchas consideraciones que yo desconocía. Por ejemplo: hablaban de chicas que toman drogas para no comer (véase cocaína) o que toman drogas para ser las más guays de la discoteca y luego poder follar con quien se le ponga por delante para sentirse valoradas. Lo curioso, es que dentro de la conversación no había ninguna reprobación moral a estos comportamientos, tan sólo la alternativa de que frente a ellos, estaba el autocontrol y la terapia, el charlar de ello y el adoptar hábitos saludables. Cuando comentaban todo aquello, que si la nutrición, que si conocían a muchas personas que no llevaban una dieta equilibrada, me sorprendía que siguieran creyendo que todo gira exclusivamente alrededor de la comida, de la cantidad de comida, del tipo de comida, y de poder ligar o comprarse tal o cual ropa. Y el tono siniestro que adoptaban cada vez que decían: auto-control, (versus voluntad, capacidad de elegir...).
Por otro lado: las palabras "metabolismo propio" (el cual está más acelerado o enlentecido según la persona), "actividades deportivas", "etapas del crecimiento o la madurez", "trastornos endocrinos u hormonales" o sencillamente "hacer esto por ti mismo, para sentirte mejor contigo mismo egoístamente, para curarte y quererte", no aparecían en la conversación. De la boca de ninguna de ellas. Curiosamente, lo único que les importaba al parecer era no enfermar, o no parecer enfermas, ni para el exceso (obesidad) ni para el defecto (escuálidas), y ya...imagino que ha de ser un adelanto. Pero no obstante me entristeció, el ver de nuevo que ciertos criterios o puntos de vista están perdidos. Por ejemplo: el hecho simple de buscar estar más saludable (dentro de unos límites de peso-complexión propia) para uno mismo, o sentirse más ligero, o sentirse más a gusto no por y para los demás . O el saber, que por mucha dieta que se haga si no se mantiene una cierta actividad diaria, o si no se sabe cuándo uno ya no puede perder más, se comete, así como yo lo veo, un error.

Me dieron muchas ganas de quitar pájaros de su cabeza a golpe de cañonazo, y explicarles, que llevar una alimentación sana y hacer ejercicio son medios seguros para estar sano, pero cuidado, no necesariamente delgado.
Nos han vendido la delgadez (todos lo sabemos) como el objetivo a cumplir, cuando nada más lejos de la realidad, deberían enseñarnos a estar cómodos con nuestra propia complexión y a aceptarnos con nuestros límites en todos los aspectos. Saber alimentarse es un arte, pero también es un arte no obsesionarse y buscar un estado de equilibrio entre la ingesta y el gasto, y el metabolismo.

En Abril hará un año que empecé mi proceso de pérdida de peso. Pesaba 78 kg y ahora peso 65kg. La constancia y el esfuerzo (con cabeza) son los que me ayudan a mantenerme, pero a pesar de ellos, soy muy consciente de que yo nunca, nunca, seré delgadita. Nunca pesaré 55 kg porque no es mi hechura, y nunca buscaré desde luego tener los 55 kg para follar o sentirme querida. Busco ser quien soy y sentirme sana. Y paso de las modas que imponen mujeres sin pecho y sin caderas, aunque también vea hermosura en ello, sé, que no es para mí.

El medio para solucionar todos estos traumas que tenemos sería educar a las personas para que en lugar de ir camino de un vacío de criterio, y del cuidarse porque sí y por el exterior, se instaurara la necesidad de tener un criterio propio basado en la personalización. En el análisis de los factores que coadyuvan a que se den ciertas situaciones y no otras. El afrontar dicha realidad y el combatirla si se quiere llegar a otro punto, o aceptarla por el contrario si no se siente uno con la necesidad imperiosa de cambiarlo. Pues después de todo, también hay quien siendo rellenito es feliz y se siente identificado con sus kilitos de más, cosa que me parece de maravilla. ¿Para qué pues cambiar?

En definitiva, se trata de ser más nosotros mismos y querernos, digo yo.

lunes, 21 de febrero de 2011

Madeja


No hay nada como hacerse una madeja
buscando el principio del hilo
que te condujo a la nada...
y que mientras vas involucionando
algunos puntos se deshagan
suspensivos del tiempo y del amor que va y viene, vientre que vuelvas a ser tú...
sin fabricar,
tampoco dar puntos inservibles o que te hagan servil
de un par de agujas.
No hacer, no coser preguntas ni respuestas ni cariño ni perdón
quedarse solo, solo, sola. Y estar con quien merece los colores, con quien conoce el abecedario propio de tus hilos y no los rechaza.

Rodar para ir a parar a otro cesto, a la misma vida pero en otro lugar.






jueves, 17 de febrero de 2011

Desahucio - Rafael Alberti


Ángeles malos o buenos,
que no sé,
te arrojaron en mi alma.
Sola,
sin muebles y sin alcobas,
deshabitada.
De rondón, el viento hiere
las paredes,
las más finas, vítreas láminas.
Humedad. Cadenas. Gritos.
Ráfagas.
Te pregunto:
¿cuándo abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?
Dímelo.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Rumbos nuevos

A veces la lluvia es fina y casi ni la sientes cuando cala, sobre todo en los zapatos. Y moja tu cara, como si fuera sudor, y en el fondo sudas tanto como lloras.
A veces la lluvia es gorda, y entra por tu párpado inferior como cubos que volcaran su esencia húmeda sobre el pecho, haciendo una gotera rápida y profunda.
A veces el sol cuesta, el corazón habla de una sonrisa, de una ventana que se abre cuando alguien da un portazo. Y hay que subir el estor para que el alma cruja con los rayos. Hay que olvidar lo que envenena, y abrazar lo que llena. Hay que sacar una enseñanza de cada condena. La importancia de la intimidad inyectada, de la pasión entregada, de la respuesta que se ausenta, del dolor que se apodera, de la rabia de la que hay que despojarse. Hay que entender que a pesar de la circunstancia externa, está también la disposición interna, y aunque soy ciclotímica y extrema (y no puedo evitar derrumbarme tanto como euforizarme en otros momentos), debo replantear que aún me quedan razones de sobra para estar y corregir.

Y encontrar rumbos nuevos.

martes, 15 de febrero de 2011

Fast food

Hay días que no sé lo que pienso, tampoco lo que quiero.
Soy como una adicta a la indecisión que se aproxima
a un suicidio rápido, a una fast-food sucedánea de la vida
que esperabas y nunca llegó.
Esos días, me como la hamburguesa despersonalizándome
convenciéndome de que algún día entenderé a las personas
me entenderé a mí, y todo será más razonable y llevadero.
Quizá...después de esta comida que funciona como un tranquimazín
me preguntaré
y volveré a no responderme.
He dado a la palanca y he accionado el on. Para no morirme
para no asustarme, más de lo que ya lo estoy.


lunes, 14 de febrero de 2011

Anti

te levantas una mañana y te marchas. Recoges todas tus cosas, las que están desperdigadas por cada habitación del que, un día alguna vez consideraste también tu nido. El nido de lo que ahora sería el anti-amor. Lo dejaste.
Lo abandonaste porque por más que te esforzabas volvías a golpearte con los mismos muros, volvías a encontrarte los mismos antifaces negros, los antifaces del sueño que te impiden contemplar tus propios sueños, y tanta oscuridad agota la paciencia y las ganas, aunque luego a solas me sienta como si me hubieran arrancado la semilla de estar vivo, tus labios, los únicos que deseo y no puedo compartirlos, ni siquiera conmigo misma, me sublevo a tu cariño porque me asfixia tanta pelea infructuosa, que sólo genera distancia. Y no, no te das cuenta cómo el anti-amor se abre paso hasta hacer que lo recojas todo, y que en último instante, mires a la cesta de la fruta, y veas los tomates, de la compra recién hecha, de la comida que ya no prepararás, de los cocktails que no agitarás, y de los orgasmos maravillosos y las risas que se van por el retrete de un respeto aplastado como el que aplasta una mierda con la suela de un zapato nuevo, "no tiene sentido", te dices a ti mismo.
Tampoco tuvo sentido creer en nada. Tampoco tuvo sentido estar anclada a flores tronchadas
ni hacer escalada sobre barrancos muy profundos. Sin embargo el anti-amor es tan incomprensible y necesario como el amor. Sin ambas experiencias no puede uno construirse, ni retornarse la entidad. Ni viajar a 150 kms por hora, ni salir de la agonía.
Permanecer viendo cómo todo lo hermoso se vuelve de un sabor agrio a confusión y a círculo vicioso, y acostumbrarse a no obtener lo que se busca: el encuentro.
Y alejarse cada vez más, hasta que has cerrado la cremallera, hasta que no hay rastro de tu olor en el salón, hasta que has salido llevando contigo cada pestaña. Cada lágrima atragantada en el baúl de tus recuerdos.

Y partir...y pasar...y desaparecer sin remedio de tanto agotado, de tan cansado el ruido.

viernes, 11 de febrero de 2011

No sé...

¿Qué hacer cuándo ya nada puede ir a peor?
Asumir que doy sin que pidan y que pido sin deber,
y que caigo a la deriva una y otra vez.
Que me miento cuando pienso que alguien entenderá
los momentos en los que ni siquiera soy yo misma
porque no sé quién ser, fruto de la inseguridad del viaje
y de la autoestima que tanto me cuesta mantener.
Hoy, me he dado cuenta, de que mi error es tratar de amoldarme
y procurar, procurar mantener la calma a costa de no mantenerla en otros instantes
frustrarme porque sí, porque las cosas no salen como desearía ni a mi ritmo
ni con las respuestas a mis porqués.
Pasa el tiempo, y los amigos no son quienes dicen ser, y otras personas, que nunca prometieron nada, están disolviéndose pero son el poso de la cicatriz que te recuerda eso:
que nunca es suficiente para que te quieran conocer como tú anhelas ser conocido
y no juzgado, aunque tú mismo juzgues sin parar y estemos encerrados en la verdad tanto como en la mentira.
Lo intento, intento forzar la felicidad, un estado que no sé entender porque no tengo paciencia,
una ansiedad que me doblega, un esperar que me circunda y desespera.
No es a nadie sin embargo a quien espero, sino a mí. A tener ilusión o a recobrar la esperanza
en cosas en las que creo cada vez menos...y ni siquiera las palabras, las palabras también sentencian
y ensucian en ocasiones...porque te hacen víctima de una frase o de un estado que pareciera prolongarse pero no.
No es cierto, ¿por qué pues, no podemos ser entendidos en ese lapso, en el lapso en el que enloquecemos y perdemos o ganamos?
¿Por qué no podemos esperar que poco a poco intenten ponerse en nuestro lugar aunque no puedan? ¿será poder o será querer?

No sé...

jueves, 10 de febrero de 2011

Cuando ya las cosas no pueden salir peor,
salen.
sale porque basta un error que ni siquiera sientes
y sólo lo dices por impulsividad, celos e inseguridad,
y caes al precipicio más grande.

La diferencia, el orden lógico que las cosas tienen en su contexto
cuando las tienen. Me alegra que haya quien piensa que es perfecto
y que nunca ha cometido ese error.
Y ahora bien, cuando el error es repetido, se entiende el destierro.
Cuando el error ha sido momentáneo, cabe dar lugar a una explicación
para entenderlo, si es que hay algo importante que salvar.

Al parecer, yo suelo ser la que siempre quiere salvar, y pedir perdón cuando quiero mucho a alguien. Me equivoco, porque esa persona no me quiere a mí, pues le basta un error para echarme de su vida.

Yo, ya, con todas las cosas que me están pasando, estoy noqueada.

Después de tratar de hacer las cosas de la única forma que sé (que por norma suele ser pensar en los demás excepto si estoy bajo una ofuscación fruto de la frustración que siento este último año), no recibo nada más que patadas.

Gracias, por las nulas oportunidades.


martes, 8 de febrero de 2011

Dentro y fuera de Madrid

Y el sol
el sol echa chispas sobre mi cabello
en las calles blancas,
en las casas bajas
el naranjo espera,
juega al escondite
hasta la primavera.
El color azul intacto (blue)
la savia vieja
la añoranza
el querer quedarse a veces,
para poder olvidar,
o poder recordar que a nada se pertenece
a ningún lugar,
sólo a las sensaciones y a los recuerdos
que nos dicen dónde estar.

Luego vuelvo, reconciliada con el mundo.
Apalabrando conmigo misma el compromiso
de no hundirme ni que me hundan la flota
por inseguridad,
de las líneas que parecen y sólo parecen fijas
pero nunca lo son.
Vivir, de continuo en el acertijo
y ser de nuevo positivo, positiva
dejar pasar el frío
abrazar el calor...
abrazarme a mí
abrazarte a ti,
dentro y fuera
de Madrid.