miércoles, 30 de noviembre de 2011

F, un pedacito especial de mi historia

F, lo sabía. Me sabía entre la barba de tres días y los ojos tan azules como el azul de metileno,
en su pequeño coche lleno de trastos que estaba siempre estropeado, me llevaba de excursión al Escorial y pasábamos bordeando el Puerto de Guadarrama y rodeando un pantano donde algunas familias se bañaban los domingos.
Luego dormíamos en una cama de unotreintaycinco viendo mil películas antiguas y bebiendo vino. Manchamos el parquet de mi salón para siempre. Solíamos cenar con una luz tenue y las historias sobre la cultura griega y romana se sucedían.
Aquel año tan feliz, además, tenía la costumbre de dar comidas temáticas con mis amigos en casa. Recuerdo los garbanzos con choco (cuando Laurent aún vivía en Madrid), los higaditos de pollo al vino y alguna que otra comida tradicional de las que me gustaba preparar.

A F le gustaba la media pinta de guiness y rodearme con su mano áspera la nuca,
le gustaba sostener mi nostalgia con firmeza y cuando nos conocimos le daba mucha vergüenza
mirarme fijamente a los ojos. Me costó casi dos meses conseguir que me mirase en una conversación larga y conseguir que se sintiera cómodo con mis caricias, y empezar a amarlo por su nobleza enorme que le venía inscrita como un tronco a un árbol. Ese año escribí los poemarios Poemas Sexuales y otras resacas, y cuando lo dejamos ya estaba en proceso La Historia a la intemperie.

Recuerdo cuando me traía flores, cuando lloramos juntos viendo Candilejas y cuando venía a recogerme al trabajo y yo bajaba la cuesta corriendo y aunque suene cursi, lo cubría de besos. Cuando regresó de París y me trajo un vino blanco exquisito, patés y quesos. Recuerdo cuando roncaba tan fuerte que no me dejaba dormir y eso es que yo también ronco. Recuerdo cuando iba a presentarse a las oposiciones y yo le ayudé con la programación. Recuerdo finalmente cuando le rompí el corazón porque habíamos hecho un pacto de permanencia y terminó por cumplirse. Pero sobre todo, supe que no había querido a nadie como a él en toda mi vida, porque hasta entonces nadie me había querido a mí así, intentando sorprenderme, intentando hacer de mi vida una vida de sonrisas.

Este año me regaló una moleskine y eso que nunca le gustaron mis poemas. Ya ves...ahora, es uno de mis mejores amigos y tendré nuestro recuerdo de ocho meses maravillosos embotellado en mi memoria de pez, eternamente recordando que en una ráfaga fui feliz. Feliz de verdad.

martes, 29 de noviembre de 2011

Lo que me pasa por la mente

Nadie sabe de la locura
más que la brillantez
y la opacidad simultáneas,
la claridad y la paranoia
constantes,
hasta el sufrimiento de saberse
al límite e intentar disimularlo
por el único medio del que se dispone
para alzarse uno con el ojo
sobre la imperfección de los demás,
y sacar de quicio y alborotar
y no poder callarse porque la verborrea
es la única salida de una inquietud
que roe con caninos el mediastino
y tiene mucho que ver con la soledad.

desear que acaben con uno
mientras uno acaba consigo
de forma kamikaze,
y el caso es que el amor por lo excelso
otorga magia a lo que reluce
pero también destruye la humanidad
en la intransigencia,
y la intolerancia hacia el otro
es la intolerancia hacia uno mismo.

el dolor es una forma de redimirse,
la búsqueda del desprecio
anhela una curación inexplicable
como la del mártir que calla una verdad
que, en realidad, ninguno de nosotros
somos capaces de comprender.

el dolor de la diferencia
el que no haya una salida,
el no saber hacerlo de otra forma
y tratar de sobrevivir con los rasgos peculiares
que brotan sin control.
no es justificación. no es explicación...
es tan sólo
lo que me pasa por la mente.



viernes, 25 de noviembre de 2011

jueves, 24 de noviembre de 2011

Iluminaciones-Arthur Rimbaud



H

Todas las monstruosidades violan los gestos atroces de Hortensia. Su soledad es la mecánica erótica, su lasitud, la dinámica amorosa. Bajo la mirada vigilante de una infancia, ella ha sido, en numerosas épocas, la ardiente higiene de las razas. Su puerta está abierta a la miseria. La moralidad de los seres actuales se descorpora en su pasión o en su acción. ¡ Oh terrible estremecimiento de los amores novicios sobre el suelo ensangrentado y al claror del hidrógeno¡ Encontrad a Hortensia.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Loquillo - Feo, fuerte y formal

Poema XLIV de Mi lengua mata-Leopoldo M. Panero

Es amarillo como el rencor y verde como el odio
Azul como la nada y blanco como el grito
Flor enredada a la nada
Que solloza como si apenas fuera un hombre
Sobre el azul fingido de la página
Donde llora un hombre comido por el silencio de
[la página
Por la ceniza atroz del verso en llamas
Proletariado de la vida
Hermoso como el desastre
Silencioso como la ruina
Silencio y perfección de la ruina
Moneda del acabamiento
Y lágrima sin lágrima
Que sólo adora la ruina
Oh, TÚ, destrucción, mi único amor
Que sólo tienes celos de la vida.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Acercamiento

morir en tu sofá
con la intensidad desnuda
sabiendo que mañana
o nunca, habrá respuestas

morir dentro de ti
y estar fascinadamente seca
y no poder llegar al hipódromo
cabalgando sobre lo inconsciente
del amor

tu alrededor
inalcanzable
de huracanes
y versos cortados
con los dientes
a mi amor

nos contamos sueños
después de la penumbra
del suicidio
acudimos al dolor
como hormigas
a la mermelada de nueces

viernes, 18 de noviembre de 2011

Dos tortazos seguidos

Me recuerda esto

A cuando hace muchos años

Lloré encima de los macarrones

En el almuerzo.

Fue el día que mi padre me cruzó la cara,

Por primera y última vez.

Esos dolores por muy olvidados que estén

En ocasiones regresan,

Pero ojala regresaran

Como regresó mi padre

A la hora de la siesta

A pedirme perdón

Y todo se arreglara.

El dolor más grande del mundo

Puede pasar a un segundo plano si hay perdón

Y sobre todo si no vuelve a ocurrir.

Pero esos guantazos de todos modos,

Te endurecen el alma y sobre todo te quitan

Las ganas de comer macarrones o lo que sea.

Hoy he llorado como lloré entonces

Porque hoy más que nunca quería vomitar

Los nervios, el asco, la pena.

Quería recalcar que mi forma de amar

Podría parecer puro teatro,

Pero por desgracia es absolutamente real,

Y además no me gusta que me den

Dos

Tortazos

Seguidos.

jueves, 17 de noviembre de 2011

L@s que dicen NO

No hay nada que más odie en el mundo que las personas que dicen que NO, sin ningún tipo de argumento que explique su postura. Es el caso inigualable de mi madre...no sé dónde le enseñaron a decir que no, pero tiene una práctica fascinante del monosílabo, podría incluso graduarse en NOísmo sin razón que lo justifique.
Lo peor es que a mí me sigue afectando como cuando era niña, será que suele decir que no con cosas que me importan, más bien, que me afectan. El caso es que llevo algunos meses queriendo rescatar el teclado-sintetizador que tenemos en la casa de Córdoba y que no sirve absolutamente para nada...ya que el único músico de la casa y para quien fue adquirido el citado instrumento resulta ser mi hermano, que vive en Madrid, como yo y bueno, como todos ahora.
Con esto, he esperado pacientemente a que mi hermano terminase la carrera, para poder convencer a mi madre de que era un buen momento para traer el teclado (bien protegido y en el coche de unos amigos que bajan este fin de semana), pero nada...ahora que mi hermano no tiene nada concreto que hacer, ahora que yo necesito el piano para que Andrés lo toque y podamos ensayar los temas de jazz (que es una de las cosas que más me importan) y ahora, que sencillamente, podría ser...a la buena señora (mi madre que la quiero mucho pero que no entiende en absoluto lo que la música supone para un músico), pues dice que no. Que no y punto. Que no y que el piano es suyo. Fíjate, que no sabía yo que las cosas se compraran para que otros las usaran y siguieran siendo de uno. Además, ¿cuándo ha aprendido mi madre a tocar el piano?
Y en segundas nupcias...que llevo ya va a hacer un año educándome la voz y que empiezo a verle poco a poco sus frutos, que me están costando un ojo de la cara las clases e incluso la salud económica de mis números rojos...no sé...¿es que no me merezco mi sueño? Pues no.
(Déjate de tonterías, tú no tienes que cantar...)

Es evidente que si fuera por ti y aunque en otras cosas te quiero y respeto mucho, yo nunca jamás habría cantado.

Hoy escupo bilis. Es lo que hay. Así que estoy pensando ir a comprar uno y basta. Nada más que para dar por...piiiiiii

lunes, 14 de noviembre de 2011

Amy Winehouse - You Know I'm No Good (live)

Así es

Intento poco a poco
cambiar los grises de sitio
y me he propuesto
una semana más
no sucumbir a la pérdida
de más neuronas
una pérdida
no necesariamente indeseable
pero sí algo forzosa cuando la máquina
te dice que hay que comer y dormir
y descansar y cuidar
y paz. El lunes
te hice marcharte
sin saber que de verdad te ibas
luego el sábado decidí que no quería
dejarte, aunque con sinceridad
no sepa gestionar la emoción
que me produce mirarte a los ojos.
Es como si no pudiera dejar de pasarlo
bien y mal al mismo tiempo.
Sabes, porque te lo habrán dicho
que tienes algo de pirata y de don juan
alguien me dijo: una personalidad arrolladora
y por eso quizá me da tanto miedo
esa alegría de vivir por los cuatro costados
y con los cinco sentidos
que supone dejar a un lado lo establecido
y ser libre de verdad, amar la espontaneidad
y que la vida sea una fiesta
donde no estemos obligados a cumplir
nada más que con nosotros mismos
en un sentido de realización personal
y lo demás: las ataduras y todo eso
está reservado para algo que roce lo magnífico
lo tan extraño lo tan aguja en el pajar
que se sepa de forma inmediata
que no se puede prescindir de ello.
Y así es...
te he conocido en mitad de toda esta etapa
de ebullición y noches
y trato de seguir sintiéndome soltera
porque además creo que es lo que más me conviene
si echo la vista atrás o adelante y veo que mi destino
ligado al poema me convierte en alguien que ha de traspasar
ciertos límites y que no soy una chica buena
y que para volverme buena necesitaría una linterna
y que las linternas no se buscan sino que se encuentran.
No sé...esto no es un poema y tampoco sé lo que es
y tampoco me importa.
Lo que sé es que dando palos de ciego, acariciando cada noche
como si fuera la última, rebelándome contra mí misma
y hasta contra ti
tengo que reconocer que eres lo más guapo
que ha venido hace tiempo, y una especie de símbolo
de lo auténtico, en esas cosas que se perciben con el conocimiento
inocente del tacto primero.
Pero también es cierto que acabamos de conocernos
y que tal vez esto no sea más que otro sueño absurdo
de empezar a entender la vida de otro modo
más acorde con quienes somos y dejar de sufrir
por lo que nunca seremos.
A mí...me tiemblan las piernas cuando estás cerca.
No sé lo que es. Pero sé que quiero seguir sintiéndolo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Cotidianidades

Entran en el ascensor
los veinticinco robustos y verdinosos
musgo en ojos
fuerza proporcional a juventud
y altura. Los treinta sobre los que correr
pelo corto que parece más joven
cicatriz sonrosada
medios versos experimentados.
Él: -¿vainilla?-
Ella: ¿das masajes a domicilio?
(era fisioterapeuta)
le recordaba mucho a otro fisioterapeuta.
Era cantante pero hoy tenía
los fusibles disparados.
El fular que no iba a juego
dejando a otro amor de espaldas.
Todo...
todo
es poesía en el ascensor
Él:-¿dónde tienes el problema?
Ella: -Lo tengo aquí (y señala la zona justo
detrás del corazón)-
Él: -ya, ya entiendo...¿iglesia?
Ella: -sí, cerca de malasaña-.
Él: -te cobraré 30 euros-.
Ella: (tiene resaca). 30 euros es un precio
razonable.
Ella: (¿se iría ayer mi amiga con aquella mujer?
¿qué bragas me he puesto?)
Ella: Vale, la semana que viene te lo confirmo,
lo del masaje, quiero decir...

jueves, 10 de noviembre de 2011

Terapias de choque

Mis piernas son cohetes
y tengo que sacar la madeja de un tú,
que duerme en mis fragmentos.
He de acostumbrarme a caer
vaho adentro,
calle paralela
como un cucurucho que termina
pareciéndose a un cilindro
bajo el calado de un otoño
que juega al croché en los pivotes

ver
más lisa la opacidad de la antesala,
pagar la póliza del desconcierto,
sufrir el insomnio de una cama,
ser algún día alguien normal
de mirada dócil, macilenta
porque lo reconozco:
por ahora
sólo estreno
terapias
de choque,
en la fragilidad de mil noches
llenas de voz inacabada.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Lori Meyers - Mi realidad (Acústico)



Y es que se están haciendo auténticas maravillas en acústico...

Enlace

http://www.ivoox.com/lidia-fernandez_md_862218_1.mp3

Este es el enlace de la entrevista que me hicieron en poetas en el aire el día 26 de Octubre.
Vuelvo a dar las gracias por aquel magnífico rato a Sebastián Galán y a José (que nos acompañó al otro lado de la pecera todo el programa).

Un abrazo a tod@s

jueves, 3 de noviembre de 2011

Tormenta otoñal

Menos mal que después de la tormenta
viene un chupito de sol,
aunque Europa sea noticia de rayo y centella
aunque el dormitorio diga lirón,
aunque la sinrazón de lo vano
no deje de lanzarme llamas al oído...

el mar,
a través del recuerdo vuelve
y escribe versos de verano
entre una nueva saliva y
las hojas como asignaturas pendientes
(barrenderos sin contratar...).

Te hacías esperar ya, boca...
buzoneando lo inseguro,
pero los otoños de las noticias que no son tú
no me interesan,
camino inmersa
como si el exilio viniera tortuoso
pero la dureza no fuera sino el símbolo
de una flor a punto de abrirse
constantemente.

Estoy lejos de las personas
que no me afectan,
de las causas
que no me estremecen.

Me estremece el cambio,
las cabriolas de dolor en los costados
los litros de bourbon y josele,
las piernas enredadas de agujetas,
la enemistad del sexo y mis modales
de poemas arrancados y cinturas
reverdecidas de placer postergado
y la tortura de la lucha en el portal,
A fin de cuentas:
el capricho, la tensión
de perderse y encontrarse
es cuestión de vasto interno
y roedores exteriores. Es cuestión
de suerte y de ese algo huérfano
que acompaña a todos los delirios
contemplados en los cambios de estación.
La intensidad deja retales olvidados
y estimula la sangre que trepa
para que volvamos a herir los huesos

y dejar los periódicos perdidos
de mano en mano mientras me encuentras.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ballenas azules

Ahora por fin entiendo que no me educaron
para la verdadera libertad,
porque ésta la entiendo en ocasiones
como una traición hacia mi propia coherencia.
He ido rompiendo las reglas morales que ayudaron
a rellenar de calostro los pechos de mi madre.
Yo no soy vientre de nido y no sé lo que es fiel.
Sin embargo me dan miedo las ballenas azules
que nadan solitarias
paseando a la locura del desamor en arrabales
con las chepas de desilusión tatuadas en el lomo.
Y que yo sea una de ellas, y me sienta incapaz
de asumir el desarraigo que llevo implícito
en la vista cansada.
No sé quién, sólo contradicción. No sé anhelo,
sufro. Últimamente, me acaricio por la mañana
y me discurren puentes colgantes en los sueños
donde estoy más cerca de la muerte.
Y tal vez sea eso. No entenderse y querer amor.
No tenerlo y arrancar la piel.
No ser nunca libre, de ninguna de las maneras.