miércoles, 13 de junio de 2012

Un poema de Alfonso López- A Víctor Mira, in memoriam

No se soportan nuestros cuerpos,
aunque caminemos erguidos
fallan
para luego consumirse en su propia fatalidad:
cierta tendencia al desvarío, a la inclinación
hacia un lado o hacia otro...
Es hermoso tender no se sabe aún hacia dónde...
¡como si se confiara en otra manera de alzarse¡

No se soportan nuestros cuerpos
no es por cansancio ni pereza
ni por moda
ni esnobismo
ni enajenación transitoria,
nada de eso.

No se soportan, ya lo he dicho.

Es la percepción de que todo puede ser tan hermoso o muy viciado,
de que un día para otro se cambien los perfiles
las verdades que se admitieron al principio...
entonces,
solo entonces,
todo cambie sin motivo,
sin causa aparente o conocida
pero que se percibiera lentamente.

No se soportan nuestros cuerpos,
ni caemos ni dejamos que se entorpezca nuestro paso.

No se soportan a sí mismos,
eso es todo.