miércoles, 25 de julio de 2012

Abrir la niebla- un poema de Juan Carlos Puerta

Fue tantas veces el diluvio
que nunca acabé de empezar
un barco que abriera la niebla,
ante los mismos peces asustados
con su pasmo de fría branquia.
Sin saber de dónde el agua,
adónde la tierra,
para qué tú,
para qué la corriente y la lucha.

Bien pudieras haber sido otro,
hablar otro idioma o sentarte
a la mesa con modales educados,
junto a muertos impecables.

Bien pudieras haber sido alguien
de provecho, comerte el mundo, 
en la deriva de la alegre corriente
de aquellos años en que bailabas como un loco,
cualquier ritmo que te echaran en la vida.

Mas ya, por entonces
gozabas de ese don temprano y antipático,
que destripa los finales de la trama,
y sospecha al asesino,
la traición de la chica enamorada,
antes del cadáver
o el frío puñal del abandono.

Sigue el diluvio haciendo minucioso su trabajo,
y entiendes que no tornará
el dulce ave con olivo en la boca.
Y desistes del barco por hacer,
y cedes al agua y sus caprichos,
a los que ofreces
el desnudo relámpago de tus dudas,
el sereno bautismo de tus años.

3 comentarios:

J. C. Puerta dijo...

Un honor estar en esta ventana que da a tu poesía, a ti.
Beso.

Pez Susurro dijo...

muy bueno.

el diluvio y su minucioso trabajo...


abrazo enorme.

Lidia dijo...

Gracias Juan Carlos, gracias por regalarme tus poemas. Si escuchados son buenos, leídos son mejores.

Un besito.

Pez Susurro...el diluvio hace su trabajo y aprendemos del desbordamiento...la tormenta veraniega parece inevitable.

Qué alegría tenerte por aquí.

Otro beso.