lunes, 16 de julio de 2012

El tacto de la realidad

No quiero ser ingeniosa contigo,
mientras el Bosón de Higgs 
no otorgue masa
a ninguno de nuestros besos atómicos.


La mentira de una raíz nos persigue,
la física que esconde el dolor
herniado en las esquinas de un cuerpo,
maltratado por la velocidad de los choques. 


Se derraman la pupilas y una flor hosca 
interviene, 
rapiña con su aire juvenil 
aquel descanso. 


Pero no fue un descubrimiento, 
welcome to to the other side 
toda la piel que sobra
se descama como lo sintético, 
alquitrán voraz nocturno 
sin compasión. 


Y ahora me pregunto... 
para qué el cemento, 
si pesa más la palabra.




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El tacto de la realidad nos dice y nos desdice.