miércoles, 17 de octubre de 2012

Cabizbaja

Se te nota cuando estás cabizbaja.

Te tiemblan los muslos
y el sombrero te rueda 
muy lejos de los dedos.
Los dedos asoman vacíos 
caricias pasadas, 
que siguen ardiendo.

Que siguen rugiendo 
como tu cabello rubio. 
El oficio de musa te viene
porque todos los anillos 
que opinan tu delgadez,
se rinden ante la belleza 
de tu estatura. 

No estás adelgazada hoy tampoco,
aunque tu tristeza de mujer 
arranque las motas de esperanza 
limpiando algo que no deseas limpiar,
cavando con la yema sola de un sólo dedo,
que no solitario,
un aura extraña que emite calor 
entre dos costillas céntricas que dicen, 
que comen, que mastican
tu amor. 

Amor que te tiene pálida 
que te suspende dormida como si fueras debilidad.
Pero sigues siendo fuerza.
La guardas en el ala izquierda, 
precisamente de ese sombrero extraviado... 
cerca, muy cerca de donde hubo sombra
protegiendo del dolor con timidez.
Hasta descorazonar. 
No duran algunos refugios
porque somos animales. 

Pero hoy,
has de darte cuenta
de quién eres y subirte a un árbol,
y ceñirte un poema,
y convertirte en tu propia musa, 
con la cabeza bien alta. 




2 comentarios:

jeantarrou dijo...

Wooo, Grande gracias! No sé qué voy a hacer después de todas estas muestras de amor, os voy a tener que dedicar a cada uno un recital entero!

Lidia dijo...

:) no tienes que dedicarnos nada, mujer...es que tienes algo, no sé qué es, muy especial en cuanto a melancolía y lo que transmites, y eso es que apenas nos conocemos, pero no sé...son sensibilidades intuidas.

Un besito muy grande.