martes, 30 de octubre de 2012

Condiciones

Te asfixia 
que te recuerde
que en otro mundo
dentro de este tuyo,
doblez tras doblez,
estuvo más orgullosa de ti, 
de ese ti que construía deportivo,
a base de mucho esfuerzo.
Valor. Inculcado. Constante.
Pero la templanza es una cuestión extraña,
No es tan fácil como un juego de niños.

Para ella no eres valiente más que cuando callas.
Nada más que cuando mantienes los órdenes
como si eso fuera algo que designar, 
matemática emocional dentro de cualquier lógica:

que no soy lógica ni lo quiero ser; 

y sigo siendo la misma
después de muchas fracturas
en las que yo ni siquiera llego a conocerme, 
¿no te das cuenta que nunca he sido fuerte?

Querría contenerme pero habitualmente me contengo tanto...

Así que no me aprietes el pañuelo del silencio,
porque esta vez podría callar para siempre,
y tú pensarías que esa falsedad es un síntoma 
de que todo marcha bien.

No me exprimas con el tiempo...
Tiempo que ha hecho que todo parezca 
una fruta podrida en el suelo,
en el que he llorado un paraíso   
a punto de abrirme la garganta, 

o es que acaso conociste mis raíces...mis guetos...
mis infiernos de miedo y ricino. 

Las pesas los meses las oscuridades las mentiras,
todo lo que se espera de alguien... 
es que sea ese proyecto de realidades que se reconozcan
en la cercanía a lo divino...
Perfección tan injusta.
Reproducción infinita dentro de unos cauces. 

Vivir con dios o fuera de él. 
Es lo que no acepta nunca.
Que yo no sería yo sin los dos raptos.
De manera que decido enviarme a otro destierro.

Vuelvo al dilema de la comprensión.
El yunque y su blancura. 
Y entiendo que soy malvada para poder sobrevivirme. 

No fui yo quién el lenguaje. 

2 comentarios:

D. Aguiar dijo...

Veo que sigues en activo, aunque se te echa de menos los martes. Besos enormes.

Lidia dijo...

:) estoy a ver si me mudo, me está trayendo por la calle de la amargura.

Yo también os echo de menos.

Un besito, linda.