lunes, 19 de noviembre de 2012

Durantes



Bueno, aquí os dejo algunos versos que he ido recogiendo al azar en la carpeta borradores de mi móvil mientras no he dispuesto de tiempo literal para escribir (desde la primera presentación de mi libro hasta ahora). Me ha parecido curioso ir leyéndolos y separándolos, ya que observo que tienen un mismo cuerpo interior a nivel de reflexión. Lo he titulado Durantes


Se retuerce la lana oscura
Bajo los ojos, calientes. 
El llanto no se controla
En diminutas órbitas
De dolor que se clavan.

Si mi instinto
Pudiera ignorar mi cuerpo,
Tendría ganas de vivir, sin más.

¿Qué es la poesía? ¿Qué soy yo?

Nunca es maullarse
A uno mismo,
Huyendo del agua…

Refugiándose callejero
Bajo el vientre de algún vehículo.

Relamerse los bigotes,
Con un cierto regusto doloroso,
De a quien le han cortado las uñas
O castrado de ausencia.

El tacto rojo de las tejas.

Barbecho irreprimible de lágrimas y cromo.

El océano abrió sus piernas
Con una calidez de constelaciones
Y dulzura amarilla.

El libro inicia su libertad
Así como yo inicio la mía.
Venimos desde el odio que asesina flores.
Hay que restregar la muerte contra el cuerpo,
Perder la noción de un límite.
Violarse y encenderse.

Poética de diagramas.
El mundo es un film transparente
Aquejado de deudas.
El corazón es también el dedo índice,
Que arruga las hojas donde la sombra
Esconde sus andrajos.





La luna como el amor,
No son fuertes.
Sólo son nosotros
Y nuestra vida de chicharras.

Mandíbulas apretadas
Mientras trago saliva.

Se desmoronó en cualquier momento.

La verdad es una pústula que desvela
La lepra interna del amor,
No hay tratamiento para las migraciones.

Dominar al animal con forceps, con tenazas.
Parto agonizante de los sentimientos.
Orgasmo mortal donde termina nuestra historia.

Los insectos sobre el epitelio viejo de los gatos viejos.
Desesperanza.

Miro esta vida desordenada
De mensajes que mi subconsciente ordenó,
Casi en realidad, impuso.
Mi boca blableaba.
Me poseía una angustia midiendo, 
Esperando que tú me olvidaras.


Bajo la humedad crecen las arañas
Con sus telas blancas de tambores.

Dolor de incertidumbre
Que se torna indiferente al presentir el latido que se lanza
Tenue y peligroso
Como un suspiro.

Bajo la humedad, la tierra es el vicio,
Y te araño tanto que odio las paredes.

La ternura se esparce contraria al rencor.
Lucha por amamantar los cambios
En absoluta duda despiertos,
Y también encaramados
Al árbol pasado del estruendo.
En qué hora dichosos aguaceros no lograron
Limpiar las briznas entre los dientes.
Desequilibrio perpetuo que franquea al amor.









Latir es un acto heroico y caníbal.
Méteme los dedos.
Arroz reblanquecido que se llora.
Un alimento sin pasión es un resto de muchedumbre
Que se conforma murmurando límites
Y escaladas profundas a la espalda.
Dónde los labios.

Tersura macabra en la que nadie repara ya…

Debajo de los órganos, la sonrisa inadecuada
Parece no conducir a ningún mensaje,
Pero abre zanjas alrededor de las encinas.


Analizada de cerca,
La posesión es claramente un mordisco.
Y la vida será, lo que tuviera que ser.

Si esto es sentido desde la educación o
Desde el miedo a la pérdida,
O si acaso como instinto de supervivencia
Y protección de la especie. A saber:
No estar solas ante el peligro de la selva urbana…

Entonces, el sentimiento de soledad
Respondería a una sola inclinación
En principio femenina, pero animal…
Haciendo de la pertenencia un cáncer no evitable
Si no es a través de un control exhaustivo del dolor
Que producen las infinitas pérdidas de machos adultos,
Y el intelecto que empujaría en la modernidad
Al lesbianismo
Como satisfacción única.

Las palabras se aparean dando gritos de distancia.
Las sienes como pájaros salvajes.

La distancia entre realidades se refleja en cantidad de sufrimiento.
La elección siempre implica cualidades.

Me bebo las cervezas a pares
Recordando los dueños que he tenido,
Y pareciéndome curiosa esa tendencia
Al abandono en las cunetas del invierno.
Vuelvo a la calle y pintan bastos, garrapatas.
Y los niños no me quieren o me tienen miedo,
Y todas mis naturalezas abrigan algunas dependencias.
Ellas, las dependencias, me alejan de lo silvestre.
Persigo bajos y enaguas en la embriaguez.