miércoles, 5 de diciembre de 2012

Inco(herencias)

Cuando la violencia entra por la puerta
el amor no sale por la ventana,
entre otras cosas porque no es amor,
porque el amor no abre puertas ni barre rellanos,
ni se ausenta lo suficiente para dejarte respirar,

hay miles de millones de formas de caer
de dejarte consternar, abatir, abordar
porque simplemente a veces la única forma de sentirte
vivo, o eso crees, es desvirtuándote un poco más
a ver qué ocurre. 

Que te den una paliza
que te desencajen todas las emociones
como si fuera un desguace 
un cementerio donde tus sentimientos de ceniza
nunca salen volando...

y tras esa locura en que ciertas personas
pretenden que las queramos, 
vaciándonos de nosotros mismos hasta lo frenético,
seguimos anclados, 
a esa parte del mal que por alguna cuestión bárbara
nos descontrola el corazón 
y nos devuelve a la llama. 

Y cuando después de arder nos duele todo el cuerpo,
me pregunto porqué seguimos rastreando las secuelas de la crueldad...
como si eso en algún caso tuviera una respuesta
que atisbara en algún caso, una explicación coherente.