viernes, 14 de diciembre de 2012

La flota del cosmos

No sé a qué esperaba la alegría

al final del túnel...

resurrección de una muerte repetida
que ahora valora
ha de ser sorpresa: el hábito de recuperación
que hace al monje 
un individuo más inteligente

la clausura 
también es literatura
del sufrimiento cavado, 
de eso no me cabe la menor certeza 

porque la duda 
mientras vivas 
te hará sentir miedo de alcanzar ese estado:

me refiero a la felicidad
que siempre va acompañada de una incredulidad
presente.

Aférrate 
al cambio. 

Abrázate a la vida 
sin flotadores que valgan.