martes, 18 de diciembre de 2012

trasiego

me he detenido
en un punto:
no voy a dejar de mirarte
fijamente
hasta que te bajes de tu mente,
mientras se acentúa mi necesidad
de decirte: que te calles;

que respetes mi silencio
de lecturas, nevera creativa,
abstinencia procurada en el trasiego
De la virtud
Al pecado,
y una voz desde el fondo del agujero
ya me ha susurrado la quietud
que viene cuando la identidad anuncia
el puerto vibrátil
la emoción contenida en un estuche,

fundirse con el corazón
dar golpes melódicos entre costillas
contemplar la necedad pasada
y las cicatrices

que ahora nadie te convencerá de volver a la cobardía

nadie manipulará

nadie trapicheará con tu vida

porque has vuelto a la palabra aunque casi no escribas

porque has vuelto al silencio

y sólo tú elijes cuándo.


4 comentarios:

Lidia dijo...

Esto es difícil de entender, pero está dedicado a dos personas fundamentalmente.

Es sencillo: no quiero que nadie perturbe mi intención de equilibrio.



Anónimo dijo...

Me alegra este poema, por la noticia que contiene y por su claridad. Bs, D.

María Góngora dijo...

Ahora nadie te convencerá de volver a la cobardía...

eso es.

Bello y certero, linda.

Un beso y abrazo.

Lidia dijo...

Gracias chicas :). María¡¡¡ qué ilusión...¡¡¡ se te echa mucho de menos¡¡¡

Un besazo grande para las dos y un abrazo más grande aún.