lunes, 30 de enero de 2012

Sobre lo distinto

sé que no soy tan curiosa, ni tan tan...
y que me cuesta hermanarme con los lugares,
los comunes,
y por ende,
es más fácil tenerme a distancia,
pues no genero la necesidad de alinear los dientes
y sonreír y un club...
aunque según con quién,
practico el esperanto instantáneo;

Vivo el de repente y privo o doy algo,
demasiado rápido o demasiado lento,
tengo el acento
de acordeón callejero
que nunca formará parte de un cuarteto de cámara

por eso
sólo con los que no tengo que fingir demasiado
son los que me eligen,
yo no los elijo a ellos.
Afirmo que no tengo posibilidad de hacerlo
tanto como afirmo
que mi franqueza se define
por lo fuerte que en mí se arraiga lo distinto,
y siendo así, es un milagro
que aún no me haya muerto.

Eso demuestra mi teoría
de que la extinción no es inminente
aunque opera en cuartos oscuros.
Por momentos me quiebro
y el sonido va envejeciendo
haciéndose menos cascabeleado
y resisto...

sea como fuere,
tengo muchas ganas de vivir.


sábado, 28 de enero de 2012

El silencio

Me sorprendo porque no entiendo el silencio,
el mismo que en tantas ocasiones
y no por motivos específicos
yo he buscado,
tan sólo por necesidad de aislarme.

Pero ahora, por especial hipocondría
y después de haber nadado océanos enteros
de desconcierto
y excesivo acto de comparecencia,
el torbellino se abre ante mí.

Nada se dibuja al otro lado de la mampara
y una gran soledad, extraña y amarga
que nunca fue molesta,
endurece su cáscara
y muestra sus fauces.

Quiero pensar que son estaciones,
fórmulas necesarias para la limpieza,
imagino...y también ganas de dejar
cierta fracción pasada aparte,
asentar cimientos de lo recorrido
para pasar página,
operación de subsuelo
que advierte lejanía.

Sin embargo y con todo el respeto por la circunstancia,
después de unos meses plagados de apego
y de hombro a hombro,
y aunque se advirtieran dependencias,
parece que en la ausencia de intensidad
se queda uno pálido y circunflejo,
agonizante de vacío.

¿Dónde está esa caricia, me pregunto...
esa brisa de responderse...?
y resuelvo, que hay algo que sin duda
no debo haber comprendido,
o en efecto, no recibo la dosis
y me afecta.

Jonki de la desconfianza
creo que he perdido el derecho a réplica
que me hará volver a abrazarte.
Dime al menos,
cuál es la afrenta
que no logro enmendar,
porque en lo que a mí se refiere,
te echo de menos.


miércoles, 25 de enero de 2012

Niño

Todos los días me encuentro
con un crío de no más de ocho años,
que lleva las piernas desnudas y marcadas
por moratones y cicatrices de patadas
o tal vez a consecuencia de un balón.
Un niño que sale a la calle en pantalón
corto de chándal (a menos dos grados),
que cruza la calle solo
y va solo al colegio.

Entonces al observarlo yo,
me mira desafiante a los ojos
como un adulto que corre
o va pausado a infligir
una impresión de niño mayor.
En cambio espera
que yo levante la mano
para parar al próximo coche.
Y luego con su pequeña manita
se aparta el flequillo.

Recuerdo que yo nunca fui sola al colegio
hasta que no tuve más edad,
y revisaban medias, camiseta interior,
bufanda con borlas, pasamontañas
y guantes.

Pienso en la madre de ese niño.
Imagino que no tiene tiempo,
que se levanta a las cinco de la mañana
para ir a trabajar, seguramente.
Pero aun así me estremece
la responsabilidad prematura
a la que no estoy acostumbrada
ya que la infancia me sigue transmitiendo
la sensación de algo tierno e inocente.

Me viene de nuevo a la mente
la idea de que una gran ciudad
contribuye a mi miedo.

martes, 24 de enero de 2012

Sueño

Estábamos en un campo que no me resultaba familiar en absoluto. Estábamos todos, o casi todos. Estábamos los que nos hemos relacionado con cierta intensidad estos meses. Yo os miraba junto a un río, y giraba el cuello hacia la casa que habitábamos. Parecíamos estar de vacaciones, contentos y con la intención de hacer una barbacoa. Pero de repente...algo ocurría...una catástrofe. De algún lugar invisible en el espacio, salía disparada una roca gigantesca de superficie irregular y rugosa pero cuya apariencia circular y maciza era casi perfecta. Dicha roca enorme (de un tamaño muy superior a nuestra casa peregrina) arrancaba de cuajo sus cimientos y derruía de pronto toda la vivienda, ante los atónitos ojos de mi amigo Pedro y yo, que viendo los restos de los instrumentos musicales y la imagen del campo oscurecerse por la venida de algo funesto, nos apresuramos a mirarnos víctimas de un gran nerviosismo que transformaba un día plácido y alegre en el día del juicio final.
Teníamos que huir inmediatamente.

Dejamos a todos atrás y emprendimos rumbo a la ciudad subidos a las alas de una avioneta antigua. Pero también la avioneta era insuficiente y sabíamos de su precipitarse en la ciudad, de su caída inexorable, y nosotros, pasajeros de su superficie cual si cabalgáramos un potro de aire, teníamos que quedarnos colgados de alguna estructura o árbol para evitar estrellarnos junto con el resto del avión.
Fue entonces, cuando agarrados fuertemente de la mano dimos un gran salto llegando a la terraza de un edificio, pero ya en dicho edificio, entendimos que nada en el sueño era estable, y que teníamos que brincar de tejado en tejado y de vértigo en vértigo, hasta llegar a algún lugar donde encontrarnos a salvo, presumiblemente a mi casa. O a algo parecido a un hogar.
Pero estábamos cansados, era la verdad.
Llevábamos todo el día huyendo sin atisbar un paradero seguro, de manera que decidimos colarnos por fin por un balcón de una casa, que estaba abierto a pesar del frío (porque además, nevaba en la ciudad), y ya allí, como en un cuento, encontramos una cama y nos quedamos profundamente dormidos, apretados el uno contra el otro.

Al día siguiente, todavía sin saber dónde estábamos, suponíamos que aquella casa pertenecía a una familia, así que primero decidimos tomar una ducha porque aún era temprano y no queríamos despertar a nadie, y luego, resolvimos pedir disculpas por allanamiento de morada.
Salimos de la ducha cubiertos con dos albornoces iguales, de color azul celeste. Entramos a la cocina y allí, junto a la hornilla una madre preparaba el desayuno de sus hijos.
Hablamos con ella que no daba crédito y le explicamos todo lo ocurrido.
Como Hansel y Gretel sólo queríamos encontrar el camino a casa.

So What by.Miles Davis

lunes, 23 de enero de 2012

¿Ciega?

palos de ciego,

amor de ciega

que rebusca en los cajones

del pasado y del futuro

y del presente insoportable

que no aguanta

porque no aguanta el tufo

a despedida que desprende

cada instante;

y aunque ya no cree

en la eternidad

y hace mucho que dejó de perseguirla

sigue estando totalmente ciega

para sentir todo lo grande

que en alguna ocasión obvia

intentando poner imperdible

a aquello pequeño que causó

tanta desazón.

y quiere al menos incluir en su vida

también las facetas dolorosas

y a las personas que cruzaron ya de esquina,

pero entender todo el camino

escuchando a veces los impulsos

temiendo a la enfermedad de las mismas piedras

pero al fin y al cabo

ha de ser ella misma

ciega,

y sufra

hasta que muera,

para ser como un diafragma

y nunca volver la cara hacia otro lado.

jueves, 19 de enero de 2012

Emotiva

Me corroe la ansiedad de haber dejado
ranuras por donde una avalancha de hojas de castaños
derrumban la esperanza en el encuentro.
Voy a la caza y captura del cobijo para abandonar
por un instante, la intemperie que me alcanza
con su dedo índice, señalando firme un dolor
que se hace más y más fuerte
cuando su sonido se vuelve disparo,
y el que está tendido sin poder hacer nada, creo ser yo.
Ese reflejo de mi yo frágil, penoso,
que muestra turbado su punto débil.

Me corroe la necesidad de que comprendan
y consientan lo animal, lo que no sé si siento
pero parezco sentir.
Mi temor de boca parpadeante,
el aliento de mi poema reversible,
mi compactibilidad bloqueada...
mi incoherencia más transparente.
Y los abrazos a la desesperada,
porque también padezco la soledad
pese a la tendencia a no aferrarme.

Cometo infinitas hazañas llenas de errores.
Y siento que necesito perdonarme,
entendiéndome a través del descifrar del otro,
porque soy tan poco real como nadie
pero si estoy aquí, y esta locura tiene sentido,
es porque tengo algún papel indispensable
o secundario no sólo para mí mismo,
aunque todo gire alrededor de mi protagonismo
en mi propia parodia de vivir...
En lo sustancial e insustancial.

Y hay en todo esto un trasiego de escenario
donde mostrarse no es siempre lo correcto,
donde limo el desperfecto
que me hace desmelenarme
pero casi nunca lo consigo...no consigo
que sea permanente el bienhechor:
la compostura.
Y entonces salto y busco porque tengo miedo.
Tengo siempre miedo de perder a los que amo
por ser tan emotiva como soy.

martes, 17 de enero de 2012

Nocturnos

En lo infértil,

En la depravación máxima del amor,

En la carrera circular del precipicio,

En el tartamudeo de la memoria,

En el magma de palabras,

Y en la necedad que surge

En la plegaria rota matutina.

En la fusión sublime con la soledad,

En la ceguera permanente para escuchar la vida,

En la cobardía latente que nos hace no estar a la altura de lo bello.

En la suciedad que nos hacemos,

En el desastre, en la indecencia,

En el odio infinito al hombre,

En el tedio y en la angustia de las salidas no señalizadas,

En la náusea nihilista y en el miedo al reencuentro

Con las fisuras donde anidan las respuestas.

En la indignación de la impaciencia,

En la manifestación sobre el deseo,

En las dos caras de la moneda,

En las mentiras que nos contamos,

En el sueño de exigencia en que giramos

Y en la culpa flagelante que gemimos.

En las cuchilladas que nos proferimos si nos negamos

En el ansia primitiva en el peligro, en lo excesivo,

En las espinas que nos transforman

En otros, Kamikazes.

En esa infelicidad que nos prolongamos,

En esa tristeza infinita de nuestro desprecio,

En esa desazón del desarraigo,

En esa prueba de humildad insuperada,

En ese ego abandonado

En esa inseguridad que nos despierta por la noche.

En esa plataforma de trapecio,

En ese silbido de la soga,

En esa muerte, en ese escalón de destrucción más.

En esa decadencia que delimita los arcenes

Por los que siguiendo el camino recto de la pérdida

Llegaremos al vacío absoluto,


Sufriremos desmedidamente,

Y por alguna extraña razón

No podremos evitarlo.

lunes, 16 de enero de 2012

Desierta, vivo

Desierta, vivo.
Ojo de huracán y tiempo que ha tejido
la distancia perfecta de los párpados.
Me he perdido,
por una millonésima parte al desnudo.
En cualquier caso estaría haciéndolo mal.

Desbocada por el sólo consuelo del despecho
que me producen los días sin gloria,
termino mostrando los harapos
y dando un paso frío al frente.
Desvío las caricias que sean de verdad:
miedo al fuego, nieve al día.
Vengo y voy.
Habrá que desangrarse en cualquier caso.

Sufrir por el inexplicable y mudo ahogo
que llevamos como presa entre las fauces,
como llevamos a la inseparable gravedad
que nos destroza.

jueves, 12 de enero de 2012

Seguir el camino

Déjame vivir al margen de la delgada película
que se proyecta en las distancias meridianas
de un Madrid apresurado.
Déjame tomar mi tiempo y tragar saliva,
nunca soñé que aquí conectaría con el círculo
y su peso pesado.
La intimidad a un lado,
si es que existe
y aunque ejerzo el sol sostenido,
tengo miedo de desmoronarme
si dejo de tener cuidado.

No me alejo más porque no atino
A despegarme fugazmente,
dejo huellas para la localización del astro candente
lo débil o lo fuerte que está presente,
el lado hacia afuera o hacia dentro.

La energía recordada
laberinto de imperfección y cláusula de arruga.
Se cumple y se ha cumplido.
Sólo deseo escapar del todo.
Que cada uno siga su camino.


Dos poemas de La Misma Luna, de Felipe Benítez Reyes

AVISOS


La tan fugaz, la frágil:
la hermosura.
La noche que no cabe en un color.
El guante sigiloso del dolor
y el agua que al fluir se vuelve impura.

La luna que no da
su cara oscura.
El cadáver en vida del amor
que yace en el amor.
Ese sabor
a eternidad de aquello que no dura.

La mágica razón de lo ignorado.
La fábrica de hielo del olvido.
Los venenos que matan
sin matar...

Del mundo, peregrino, ten cuidado.
Pero cuídate más
si vas herido
de heridas que han dejado de sangrar.


16 FRASES Y UN VERSO

El futuro en su oro y su espejismo.
El pensamiento aliado de la vida.
El tiempo que se vence con la vida.
La vida redimida en su espejismo.

La noche que renace y se suicida.
El paso más allá de todo abismo.
La dignidad de un paso ante el abismo.
La noche prorrogada del suicida.

Lo que queda después de los fracasos.
El ansia que precede a los enigmas.
La realidad que adquieren los enigmas.
La irrealidad que otorgan los fracasos.

La memoria que oculta sus estigmas.
El olvido y su circo de payasos.
El circo en el que mueren los payasos.
La memoria que exhibe sus estigmas.

Y el veneno inmortal de tener miedo.

miércoles, 11 de enero de 2012

Volveré II

Pon una obligación nueva en tu vida. La prioridad de Enero obliga a quererse.
He desayunado dos peras. He dormido casi siete horas. He vuelto a caminarme la ciudad. Me encanta el sol de invierno, aunque cuando llego a Príncipe Pío se me hiela a -01º C, se me hiela, cualquier parte.
Me dejo crecer casi todo, me dejo crecer este estado extraño en el que no siento casi nada demasiado dentro. Protejo mi organismo, lo mantengo en su centro de calor para que madure.
Carlos Salem me presenta con mucho cariño. Lo bueno y lo malo de mis poemas es que son capaces de escribirse en demasiados registros. Cada uno de ellos, gusta a personas diferentes. Y la verdad es que las mujeres que me conocen me saben algo triste. No sé si a esto podría llamarse tristeza o más bien tontería. Le echo el lazo al caballo. Siempre me gustó de niña Lucky Luck. En realidad me encanta o me tranquiliza o ambas cosas al mismo tiempo, el hecho de levantarme temprano, no gastarme todo el dinero en Mahous, cuidar mi alimentación y cocinar cosas deliciosas y evitar un poco la nocturnidad. Evito, en resumen, sentirme culpable o suicida.
Trato de entender que el exceso me libera pero también me sepulta. Quiero mirar despacio y sentir tan sólo tu mano en mi espalda. Quiero fluir naturalmente. Pero sigue siendo un proceso complicado, la mesura no es mi especialidad. Puede que el sushi se convierta por otro lado en una de mis especialidades. Y de vez en cuando me acuerdo de cuánto te odio. Pero tienes suerte de que te odie, no a todo el mundo le ha odiado una mujer tan comprensiva y no es por echarme flores, como yo. Mis rabietas son sólo de principio. Yo creo que el tiempo pone a cada uno en su lugar. También yo tengo el mío y unos cuantos ajustes de cuentas pendientes. No pasa nada.
El dolor es como un instrumento musical. Aprendes a tocarlo en armonía y casi nada te disturba.
No hay que huir. Por cierto: hay qué ver cómo me gustan algunos poemas de Sagrario del Peral.
Me gusta cuando me identifico con poemas de mujeres. O me gusta cuando descubro lugares comunes con distintos matices. Los reyes me han traído un exquisito poemario de Felipe Benítez Reyes. Este año que ha empezado me parece hermoso. Para Febrero habrá con mucha probabilidad un concierto. Avisaré-emos. Será un dos voces, como si fuera un todo terreno. Y no voy a echar más balones fuera. Este es como mi "volveré" de otoño-invierno (para los que recordéis el de primavera-verano), pero más light. Así que volveré...
lo juro...
lo prometo :)

lunes, 9 de enero de 2012

Ubi Sunt- Carlos Marzal


Todo está en donde estuvo, todo late
en el primer latir
de la primera aurora cautivada,
y en su cautivo corazón en pálpito.
Todo fluye
en el mismo fluir de un mismo río,
por el agua tenaz de un cauce idéntico.

¿Acaso es que no sientes en tu piel
la salvaguardia de otra piel pretérita,
las sangres centinelas de tu sangre,
las sombras que fecundan a tu sombra?

¿No sabes escuchar bajo la voz
los coros primordiales de las voces,
ni el ser de la palabra en cuanto somos,
ni el eco de vivir en lo que hablamos?

Lo que antes eran hombres hoy es tiempo,
las mujeres que han sido son del aire,
la arena vagabunda, nuestros hijos.

¿En el volar, no ves el vuelo inmune?
¿No amas, en el amar, el amor único?

A fuerza de mudarse, nada cambia;
de tanto discurrir, todo está inmóvil.

Hay una sola frente pensativa
que entiende la hermandad de cuanto existe
y en cuanto ha muerto ve lo que no muere.

¿Qué se fizieron, pues? ¿Do los escondes?

Cierra los ojos para ver más claro
y sal fuera de ti para morar contigo.

domingo, 8 de enero de 2012

Vivo desierta



Apenas puedo respirar
sin embargo el aplomo me invade,
difícil recta a seguir
impalpable tiempo en que no estar;

Pero miro si ha de germinar
tras el derrumbe, el alivio
de un lugar deshabitado
donde tengo residencia y hambre,

Agotaré pues la ubre
en lo estético del sinsabor
que ya no duele, porque aún tengo
el poder de recordar, cuando me duele,
la herida, los hilos nerviosos
de los que cuelga el aire;

y he dejado de dormir despierta,
apartado ese destino de alambre,
porque ahora conozco los ríos donde
pastan la sensibilidad y el engaño

y vivo desierta. Una elección aparente
de desamparo para los soñadores.
Una decisión sabia que identifica.
Una nueva forma de escribirlo todo.


lunes, 2 de enero de 2012

Enfocar

Cada uno exige en cualquier caso su justicia,
la que piensa ha de sucederse a través del tiempo
en que sufrimos y negamos y pataleamos al viento
con un alfiler entre los labios,
bien sujeto pero a punto de resbalar
reposado el tránsito,
humedad cansada de la experiencia

y aunque toda valentía tenga su recompensa,
ésta no la halla sino en el sólo abastecimiento de adentrarse
y dejar de darle sentido al mundo a través de otros
como si ellos fueran los responsables de nuestra historia,
y exigirle a ellos que nos hagan felices
como si fuesen ellos la silicona que rellena nuestros huecos
y exigirle a la fortuna su cuerpo
para apresarlo más allá del vuelo clásico que implica sobrevivir.

Y no hay nada justo.
La ausencia no es el enemigo.
La soledad no es la locura ni pudre.
El reconocimiento es caprichoso.
Y nadie conoce a nadie.
Y nadie es quién para entenderlo.
Sobran los reproches.
Esto es acostumbrarse a enfocar.