jueves, 31 de enero de 2013

Anahata II- Corazón en fuga*


Dejo que el niño
Antojadizo y travieso
Ponga el ojo,
Lo sitúe en la rendija
Y cuente hasta tres.

Luego dejo que se amotine
Porque ha visto algo que lo llama.
Dejo que se rebele como él solo
Sabe hacerlo
Para que se conozca más,
Para que conozca las habilidades
Que lo conducen al fallo y al acierto.

Dejo que el niño
Conozca sus cualidades,
Y su atracción por la muerte
Así como su atracción por la vida,
Pues nada deja de ser nunca un juego.

Pero le doy al niño un libre pensamiento
Que le permita también contemplar
La necesidad de valoraciones.

Dejo que el niño se sepa idea.
También dejo que sepa lo que los medios
Le han transmitido.
Dejo que entienda
La importancia de escuchar.
La importancia del silencio.
La importancia del dolor.

Y le dejo por último murmurar
A escondidas su experiencia,
Esa que cree yo no comprendo
Para poder seguir rabiando.

Por eso hemos llegado juntos a este quicio.
La inteligencia es abrazar extremos.
La paz es alcanzar los lenguajes.
La filosofía touché a la poesía,
Para que la poesía después sea poesía,
Para que se encarne en belleza el segundo,
Para que la razón y el corazón se den calor.
Para no desfallecer de lo interior
Y ser más conscientes del fruto de nuestra vida.

Porque somos transeúntes de luz y oscuridad.



1 comentario:

Lidia dijo...

* en honor al tema "¿quién fuera?" de mi adorado Silvio Rodríguez