domingo, 27 de enero de 2013

Aquí




aquí crece el viento
y se desploma sobre la persiana,

y he vuelto,
tras los trámites oscuros y dulces
de la complexión de la vida

limpia,
abierta de piernas,
en la intención de ser comprendida 
desde mis cimientos.

me protegen 
las grandes fortalezas,
y ahora tengo claro que el humo 
también regresa...
aquí junto a un nosotros 
que aún no sabe serse,

las dudas cabalgan y se visten de princesas
que saben de su sueño eterno,
y divisan la herida 
desde el cabecero de la cama.

La poesía, me ha dicho un amigo este fin de semana,
es lo que se siente, no sólo lo que se escribe,
y por ello hay poetas que jamás masticarán una palabra
ni la volcarán sobre un folio blanco...

y terminaremos 
salvándonos por el amor,
aunque siga siendo torpe nuestra naturaleza,
y el latido hiperventile 
con el cordón umbilical
atado al cuello. 

Desanudarlo y nacer, será el único dolor
para el que nunca estaremos 
del todo preparados.