martes, 15 de enero de 2013

Avería inminente

Se ha ido la luz, y al parecer 
no era un tema de bombillas

sino de fusibles. 


Me siento así, defraudada, 
porque una discusión entre bombillas
acerca de la durabilidad y la permanencia 

derivó en corto-circuito. 

Y ahora que la nada se interpone 
entre el arreglo y el contacto,
presiento un recorrido 
por la entrepierna de las paredes, 

-y habría que pelar más de un cable para descubrir-,
sentencia el juez de la electricidad con sorna,
que hemos subido el precio de la energía y la libertad 

para tener sueños de final en chorro de luz.


Parece que habrá que usar el manual de casas encantadas,
(me digo...)
para dejar de darle sentido a la oscuridad instalada
por ausencia de empatía. 


Está claro que los fusibles están en huelga
y que por más bombillas que compre,
ninguna acabará por ser efectiva idea,

si no hay futuro de luminosidad 
en todo lo que ahora parece cortado, 
y se queda congelado mientras el apagón... 

El apagón amenaza con fundir de pena 
y seriedad, todas las casas. 

Sabed que este impuesto tiene un sólo destino,
y no reside en contratar los servicios de otra compañía
que arregle complejos de dependencia y frustración,

sino volver a pensar que la luz era un sinónimo de vida

y por eso, no debió ser, nunca, 
exclusivo patrimonio de unos pocos. 




2 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Me encanta el final. Un beso, preciosa.

Lidia dijo...

Gracias guapetona...nos vemos en el Comercial.

Un beso grande, grande.