miércoles, 30 de enero de 2013

Geología del alma (o el chakra del corazón)

Anahata 


Soy la invitada a la textura 
de mi propia piedra,
terminó por extinguirse su ternura 
y el rubor se transformó en tierra, 
una insistencia pétrea 
gravada a tinta, 
fue tallada por las yemas 
hasta enajenar... 

Unos entienden
desde siempre el mundo. 
Yo trato de morder la roca, 
sacarla con una pala, 
tenderla sobre la palma
de mi mano, y comprender 
cómo llegó a esta dureza,
cuyo núcleo es habitado 
por la carne de un planeta rojo 

ahora 
que una galaxia está dentro
de un agujero negro,
y que restos de un planeta
duermen en mi ser, 
para aprender a ser
y a acariciar su verdad,
debo mirarla,
debo aceptar su transcurso 
y aceptar que vuelva a fracturarse, 
que sufra todos los big-bang 
habidos y por haber.

Debo nacer
y esperar
sobre los nudos
de la difícil geología de mi alma.