miércoles, 9 de enero de 2013

No tengas miedo

No tengas miedo
si te tragas el colmillo
que desangra el pensamiento 

Colapso de una nada
que no descubre

Que no descubre nada en ti
más que un horadar circunspecto,
un saldarse vivo las cuentas
dejando en carne al ser cretino, 
que paseando y oliendo su escombro
sale a hombros 
con la vergüenza-gazapo en las clavículas.

No tengas miedo 
si el ogro empieza a hablar y necesitas esconderte

si de ti mismo
salen sapos y culebras,
si están durmiendo en ti los restos de un sentir clásico,
si no puedes discernir el eco
de la voz en off. 
Si no puedes al día siguiente traducir ninguno de tus actos
con un argumento satisfactorio,

si ello te obliga a permanecer cual excremento. 
Si ello te hace sentir una verdadera mierda. 

No tengas miedo
porque es el mismo miedo el que te hace consciente
de la mezquindad y el vacío,
el que nombra con el dedo,
el que señala con las manos triturando miga,
discutiendo métodos,
faenando en las aguas como una gota de aceite
y la impureza del hambre. 
El hambre que no estás dispuesto a reconocer,
los espacios comunes que te dan vértigo,
la cercanía que alimenta tu paranoia 

No tengas miedo
porque tu discurso sea una escalera que bajar o subir
porque a veces te pares en medio, te quemes,
te disuelvas o incluso te concluyas, 
falsa o definitivamente,
no te obsesiones con esa vieja odiosa y depresiva
que frecuenta los muelles de tu sueño.
Déjate al aire

comprende tu extraño veneno. 
Sabe que ha pasado el tiempo pero que la memoria
es el único estribillo que no te has cansado de escuchar
porque no te has cansado aún de machacarte,

No tengas miedo. Sigue escribiendo.

Sigue conociéndote y busca en ello una profundidad 
que no reprima tu identidad,
sino que te permita sentir que eres libre,
y que estás en paz contigo mismo
aunque sólo sea por un momento. 

No te atormentes. 
Espera a ver qué ocurre, 
altera los factores que te aterran,
altera la visión desde la torre de control,
y sal a rastrear el vientre amarillo de la fe. 
Porque todos, 
absolutamente todos los seres humanos
se equivocan.