miércoles, 20 de febrero de 2013

Caída

                                                                                               * Para Delia Aguiar...
                                                                                               



Que todos los dolores de espalda
me dejaran inanimada 
hasta la nueva excesiva escisión,
con sus premolares acudiendo 
a ensangrentar la boca, 
con los purpúreos tránsitos de la saliva 
que no recaba y escribe a pedrada 
limpia, una infalible saciedad 
que acude a los vacíos escaldada, 
para palparlo todo demasiado rápido, 
con un ansia percutida 
de mordaza y guerra, 
como una perra aquejada
de un dolor que ya debiera
haber resuelto con su karma
para dejarme respirar, 
en la absolución de una vida
que a veces no considero mía, ni cierta. 

Todo sea apropiarse 
de un nacimiento que lleve 
a reconocer los párpados, 
y tu cuerpo debajo esperando mi aurora,
con menos dolor del que te inflijo
cuando no me fío de los minutos, 
y regreso imperdonable
al suero de los huesos, 
destrozando tus clavículas
de sueño y esperanza,  
que me soportan como la montaña
al túnel que le cruza por dentro,
para inaugurar un hermoso 
punto y seguido, un mañana. 

Nunca he pretendido ser cruel, 
perdona si soy tara o gris, 
secuela o mandolina de canto violento, 
nunca quise alejar tu verso
de mis profundidades, 
de mis menos mansas propuestas, 
sólo que me esperes a terminar recta, 
estas curvas que me doblan. 

Luego iremos de la mano 
a descubrir lo sencillo, 
cuando el vado acoja
la insensatez de mi vida. 



3 comentarios:

Delia Aguiar dijo...

Gracias, Lidia, es un poema precioso, aunque hay cosas que no entiendo del todo, pero me gustan igualmente. Muchas gracias y un beso, Delia

Charcos dijo...

toma ya!!! es como una herida tormenta y al final la sencillez gana

Lidia dijo...

Gracias chicas¡¡¡

(ya te contaré alguna cosilla más personal, Delia)

Besos a las dos.