jueves, 7 de febrero de 2013

Gracias VIDA...

Ha querido la vida compensarme, pese a todo lo que creía había perdido.
Ahora ya no puedo más que dar las gracias y las gracias sabrían a poco,
de no poder ser éstas celebradas junto al mundo. 

Cada día me siento más llena y el saber que gozo, por ejemplo, de buena salud, como es el caso y por ello estoy tan sumamente contenta hoy, es no sé...algo extraño pero de gran importancia para el espíritu, pues sin eso, sin esa buena salud, sin la buena disposición, sin las ganas de luchar por hacerlo bien aunque a veces caigamos, no tendríamos nada más que un algo animado a lo que atacar, o una realidad corporal que nos hace padecer, o no sé...no quiero hacerme un lío y no aclarar nada. Me siento feliz por mis análisis sanguíneos inmaculados, y eso es una parte del todo. 
Por otro lado, nunca hubiera creído, si me lo dicen hace 3 años, que podría llegar a ser tan feliz como ahora y a sentirme tan yo, tan reconocible, tan palpable. Si antes sabía que era transparente, ahora esa transparencia se va calibrando, se va modelando, se abre camino entre el lodazal del pasado, pues por fin ese "ser yo misma" me ha llevado a una sensación positiva...poder sentirme a gusto y no un bicho raro, e intentar ser lo más sincera que pueda, pero tratando de saber cuándo serlo y con qué matices en función del entorno y sin faltar a mi personalidad. Querer a las personas como me gusta quererlas y al mismo tiempo saber que he de trabajar el desapego como una máxima que no tiene raíces porque es la raíz, y que hemos de disfrutar de la hermosura de la vida, cada minuto que nos sea posible. 
Qué feliz. 
Es que hay veces, en concreto desde que vio la luz Sociedades en Trastienda, libro al que yo defino como que tiene vida propia, que siento que no puedo gritar lo feliz que estoy, porque creo que tanta felicidad y fortuna, por karma, no me corresponden...pero tal vez, sí. Es decir: he pasado las de Caín en muchos aspectos, he tenido que perseverar y ser dura para llegar a donde he llegado. Desde que tengo veintiún años, he estado sola. Todo lo he ido haciendo sola y reconozco que he llorado con intensidad y me he perdido con más intensidad aún si cabe. Le debo, no obstante, muchísimo a mis amigos, a mis profesores (de canto sobre todo, Yuri, mi corazón), le debo mucho a mi familia, incluso aunque hayan tenido cierta influencia negativa en ocasiones y por ello tenga algunos traumas, también me han proporcionado otro tipo de bagaje.  Pero además, también les debo mucho a los hombres con los que me he cruzado y he tenido relaciones, que en un pleno casi de los casos, siguen siendo mis amigos. Le debo mucho al amor, le debo mucho a la vida. Le debo mucho a la libertad, y si pudiera haber un instante de perfección imperfecta sería éste. 

Creo que estoy donde tengo que estar. Creo que estoy viviendo lo que tengo que vivir. Creo que la creación es universal, y como universal tiene que penetrar por nuestros poros hasta plasmar su verdad en nuestro organismo. Entonces, nos estamos alimentando. Entonces, nos estamos escuchando, nos estamos conociendo. Estamos abriendo los ojos al mundo. 

Y eso es nada más y nada menos que lo que hay que hacer. 

GRACIAS VIDA. 

1 comentario:

Lidia dijo...

Se me olvidaba mencionar a mis abuelos: Pepita y Alfonso, a quienes les debo tanto que no alcanzan las palabras.