lunes, 25 de marzo de 2013

aplas(es)tancias

                                                              *En pequeño homenaje a Alejandro Céspedes,
                                                                                     y sobre mi propia refracción...



Radiante frenetismo poético:

ego

la excentricidad y la creación
tienen un precio:

cada hombre tiene dentro de sí
un ratón y un gato,

la trampa no va en beneficio de la saciedad
de ninguno de los dos,
y las uñas sólo se las clavas al espejo.

En la vida hay diversos estados,
fácilmente distinguibles tres:

imagina un círculo que es atravesado en dos mitades
por una línea divisoria:

abajo tú, arriba el mundo. 
A veces todo tú produces una sombra gigantesca
que tapa todo el mundo, a veces es el mundo 
el que crece desmesurado y muestra su voracidad
sobre el pequeño individuo temeroso y frustrado,

la tercera: es la ilusoria conquista de ambos campos de la línea
con equivalente inmersión,  
con una proyección que parece realismo, 
por supuesto: 

la realidad dura el tiempo que eres capaz de avistarla
porque al igual que ocurre en esta esfera, 
cuando giran los factores como si fueran las maracas
que influencian el algoritmo de un destino,
se inclinan los planos 
                                                                          hacia otro sitio, 
con otra sombra
y otra luz,

y todo es así: el gran desconocimiento y la gran violación
en la que pervivimos, 
nos amamos u odiamos a granel.

                                                                    


2 comentarios:

María Sotomayor dijo...

Lidia... ay!!

Lidia dijo...

jajjaja...¿por qué ay¡¡¡? hay¡¡¡ y es bueno...

es reflexión no negativa, sino una cuestión de prismas.

Besitos amor