jueves, 30 de mayo de 2013

Mesterno

                                                                                                     Mayo frío y eterno


Masturbo al miedo en un mesterno
que quiere brillarnos,

dentro
en un ardiente opaco      y la expresión,
la corporal,
es un cañón recortado 
tomando las riendas de la lascivia,

es ahora un albor ciego 
que no halla su revelación.

Tengo ganas de separarme las vísceras, 
créeme,
palmo por palmo 
con una sierra delicada, 
la de mis manos cortantes
fracturando el vértigo,
lamiéndome las envolturas
que la metástasis de la vida ha desteñido, 

quiero pronunciarte 
pero estoy en mi recreo encorvado
hacia los cisnes sucios 

y si tú no vienes primero a tocarme en la inmensidad 
del día y de los despojos que reprimen mi nuevo,
yo                                  no                                    ves
que no voy a poder restaurar los apetitos sola, 
que no voy a remar tan fuerte en este lago,
que quiero que me busques el pecado
que anule el cetro de este pánico que abogo. 

Que quiero dejar de sentir
que soy el único animal perdido.