martes, 11 de junio de 2013

Dos poemas de Mecánica del Canto- Cristian Piné

 

Canto

Eso que todos tenemos
es un estado de paisaje, o de
bruma, podría liberar
a las embarazadas
de su anonimato. Todos
hemos desinfectado
la miel de las ideas y nadie
puede negar la eternidad,
nada tiene la certeza de
habernos visto entre su propia luz.
Entonces, en silencio,
nos rodean amuletos
afónicos y cantos
que no van más allá de nuestras
ruinas. Se atormenta en un
templo de ninfas grises,
la verdad.


El canto o el blues

Ella era cantante y le dolían las palabras
y antes de dolerse era un tres por
cuatro en su ligereza de arenisca ardiente.

Tensaba su voz hasta el eco (caricatura
de un ridículo espectáculo de títeres,
que acaban con los miembros descompuestos
de una carcajada) y daba una nota, la suspendía, la
aguantaba y un rumor para sí misma, finalmente.

Ni su nombre estaba transitorio en la locura,
ni su pupila quedó latente en la gloria
de los viejos; el árbol resuena en otra eternidad.

Le dolía ser palabra y comenzó a perder
el retardando
                     de su voz,
                                     de su penumbra.

3 comentarios:

Lidia dijo...

Este es uno de los libros que más me han sorprendido este año. Me deja literalmente atónita. ¿Cómo un poeta joven puede llegar a sentir, a ver tanto y a describirlo con tanta exactitud?...por eso lo comparto con vosotros...

Gracias, Cristian, asombroso :)

maria isabel dijo...

Después de leer esto me animo a buscar la mecánica del canto. Gracias Lidia

Lidia dijo...

De nada...te gustará...es muy interesante¡¡¡ y tiene unas imágenes muy propias.

Abrazo grande y fuerte