miércoles, 26 de junio de 2013

Encontra dos



En mi vida has trepado tu silencio 
hasta el anzuelo de la angustia...

y ahora cuelgo sin temor de mi propia garganta;

serena 
dentro en la matriz
que inaugura cada ágape con lentitud

me desangras este plazo,
que mi memoria escoge al hueco 
menos audible del que ahora dispongo 

aunque sólo murmure:
devorar, sí, contigo...


la gravidez en nuestros cuerpos, 
escuchar a los espejos frotarse los muslos,
y abrir y mordernos cualquier forma de sustento
en nuestra lejanía. 


Porque amor ya no hay tiempo y es el tiempo.