sábado, 22 de junio de 2013

Procrear





No se puede abrazar 
casi nada, ni demasiado fuerte, 
excepto esta claridad que avanza
en las tripas como una fuente 
rigurosa,                     excepto 
este atisbo de tierra y carne,
que se retuerce 
como una gran serpiente,
que alberga la felicidad del llanto. 

No podemos amanecer, 
sin haber visto 
los labios 
entreverados de placer, 
el útero entre exclamaciones.

La emoción que va y viene, 
que viaja,
se muda y aún así 
amenaza con volver a vivir:

Resucitar un sentimiento, 
tras haberse vaciado del todo en el otro.

No se puede retener nada, 
sólo tener las manos hacia arriba 
en posición de cuenco. 
Crecer hacia las nubes,
rascar el cielo, 
bambú de nuestra suerte...

vivir bien es hacer el amor constantemente. 

5 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Me gusta mucho. Besosypájaros.

Rapso Falaria dijo...

A mi también me gusta mucho.

Lidia dijo...

Gracias chicas¡¡¡

a mí también me gusta...:) y mucho...contiene uno de los mejores alejandrinos que he escrito (y cierra este poema) y también cierra otro poema más escrito con anterioridad.

Besitos y amor para las dos

Fran dijo...


Muy buena poesía. Acabo de encontrar tu blog, no puedo opinar mucho más, pero me da muy buenas vibraciones tu particular forma de escribir.

Pues eso, un placer poder leerte...

bsos

Lidia dijo...

Muchas gracias Fran y Bienvenido¡¡¡

Pasaré despacio por los tuyos.

Abrazo grande.