martes, 2 de julio de 2013

Emancipación I

Creo 
en el cosmos como en la realidad 
del hecho que apacigua. 
Como en los ojos de un niño que ha llorado 
durante toda la noche y lleva los calcetines sucios
y sonríe al mirar los árboles.

Porque no nos queda más que mirar 
y dejar de alicatar nuestra vida 
a las paredes,
conectar cuando se puede,
y rebajar la intensidad 
con que la que uno estremece,
para poder amar la vida,
para poder amar en paz

Nuestro camino.

La soledad se hace real 
como un viejo que padece su angustia 
sentado en una silla.
Yo le abrazo, le digo 
que no sienta angustia, le digo 
que la vida es paciencia y poco más,
no ser débil y poco más.

Que no existe universo entero, 
que no hay que buscar una razón para el consuelo
porque no emerge la correspondencia
y no existe la reciprocidad.

Y me dices que no es triste,
si guardo esa certeza en el regazo,
corroboras con tu presencia 
mi única manera de rendirme
en los absurdos de mi anhelo,

pero en cambio no entiendes 
que el paso hacia la madurez 
me envía lejos y no siento 
como soy,
y me invade la calma pronto,
y hallo pero huyo,
y ya no puedo ser 
nada más que de mí,
de como siempre 
tal vez                    debió haber sido...

pero entonces no sé qué es esto nuevo en que me pierdo
y me desnudo,
si al llegar la vigilia 
remiendo la hora en silencio,
y prefiero que me acuda la leve sonrisa 
con la que aprendo
no muevo pieza 


así
me emancipo;

Soy elemento
que cambia porque se agota.

2 comentarios:

Anaís dijo...

Me gusta, Lidia. El tema de la búsqueda de uno mismo, el aprendizaje y, sobre todo, llegar a la conclusión de que crecer es estar solo:

"La soledad se hace real
como un viejo que padece su angustia
sentado en una silla.
Yo le abrazo, le digo
que no sienta angustia, le digo
que la vida es paciencia y poco más,
no ser débil y poco más.

Que no existe universo entero,
que no hay que buscar una razón para el consuelo
porque no emerge la correspondencia
y no existe la reciprocidad."

Los versos van desfilando, se deshoja la verdad y, al final, discretamente, termina el poema de manera cadenciosa, con versos breves y tímidos.

Contiene un poso profundo.
¡Feliz verano, música y besos!

Lidia dijo...

Gracias linda Anaís...por tus lindas palabras.

Todavía estoy en ello.

Creo, quiero...que nos veamos pronto.