viernes, 26 de abril de 2013

Mueren las personas

                                                                                                                             a Jesús,       
                                                                                                                      mi abuelo favorito      


Mueren las personas

y yo sé que mueren
porque el peso de su rostro cambia.

Languidecen mejillas y arrugas, 
y vuelven a posar su grafía  
sobre lugares más hondos,
donde cicatrizan por segunda vez
nervios, arterias, venas, capilares... 

la barbilla va cayendo hacia atrás 
desprendida por la gravedad 
del sueño inanimado. 

Pero también estoy segura,
de que al menos veinticuatro horas después 
siguen destilando humores 
las personas-aneurisma, 
en un proceso de desavivación amortajante. 

Que aún los párpados no llegan a reconocer
su acartonamiento,
y que la sangre mantiene un hilo 
de calor en los dedos, en las muñecas.

Que una gota de semen se reseca
en los conductos,
que las glándulas sudoríparas 
cantan el rumor linfático,
disminuyendo la intensidad de chasquido
que mueve las válvulas,
como un concierto a punto de acabarse.

El organismo orgánico 
de vital importancia
para encarnar nuestro espíritu,
es ahora una casulla un pellejo 
un poroso esqueleto 
de color que palidece,
aunque el blanco siempre fuera hueso 
y el corazón un músculo 
con demasiados significados.

Cuando alguien muere, muere.
Cuando alguien muere, muere.
Cuando alguien muere, ya se ha ido
la única realidad de estar presente.

Llorar el cuerpo es inútil. Es consuelo.
Lo que más lamento 
es que desaparezca el olor
bajo el maquillaje,
que las células comiencen a descamarse 
para finalmente convertirse en abono. 

Y que todo queda en lágrimas 
que bañan con la pérdida, 
mientras asumimos mientras rezamos 
mientras callamos 

para siempre.

jueves, 25 de abril de 2013

Entrevista para una bella rapsoda secuestradora de poetas



http://rapsofalario.blogspot.com.es

Vuelve a reabrir su espacio para dar voz a los poet@s

Gracias por elegirme :)

miércoles, 24 de abril de 2013

Crónica precrónica de una Semana Especial

No me gusta que nada se convierta en una obligación. Me congratulo de hacer las máximas cosas que puedo por amor al arte y hay semanas, en las que prefiero toneladas de polvo a ausentarme de ciertos eventos, aunque reconozco que últimamente estoy algo saturada de poesía por doquier, pero imagino que amar algo implica ¿acarrear con toda la exterioridad que conlleva? Podría ser. O podría ser sólo a veces, por temporadas (temporada alta, temporada baja, vaya usted a saber). Pero ayer, que regresé a Diablos Azules después de algún tiempo, a la jam de los martes, me sorprendió notar cuánto echo de menos la espontaneidad, el no tener que comparecer sino el encontrarse por casualidad o causalidad dentro del imaginario del otro...respetando sus tiempos, recibiendo su caricia o por contra su dureza al exponer lo que le pasa por el corazón y la cabeza. 

Charlando con Éboli, una poeta fresca en el único y mejor de los sentidos, me hizo una observación acerca de Diablos. Al margen que Diablos Azules tenga magia, que la tiene, también es en cierto modo un laboratorio de creación (frase atribuida a Olaia Pazos, co-presentadora de la jam de los martes) y así lo veo yo, que no veo eso sin más. Veo lo siguiente: ¿cuándo ha dejado la poesía de ser una revolución/creación/ investigación personal o el plato fuerte que tanto nos gusta y que no cuenta con estrecheces categóricas? O sí...o qué más da. Cada uno que haga lo que le nazca de dentro, que en el fondo es de lo que se trata, aunque con ello no quiero decir, en ningún instante, que nos despreocupe lo estético, pero a día de hoy creo que es mucho más interesante el atrevimiento, el reclamo del universo transgresor y propio, la vena ingurgitada en el cuello cuando el convencimiento es superior a la trascendencia real. Cuando la emoción pica, quema, sangra... 
entonces, sólo entonces, podemos ser atravesados, aunque ello implique una purga y un esfuerzo al escuchar cosas que no tienen aún cuerpo o que están en proceso de limado. 
Pero antes, se ha sido motor (y se sigue siendo)...aunque parece que con la edad, se tiende a olvidarlo y no sólo eso, a algo peor: creemos que nuestro lenguaje es el único válido para definir algo tan personal como el poema ajeno. Con lo íntima que es la poética. 

Para el caso y aunque esta semana está plagada de encuentros maravillosos, creo que soy afortunada y lo somos, de tener la oportunidad de disfrutar de gente, poetas, bien auténticos en nuestra Madrid profunda. Pero como sabéis, tengo la manía (cuando dispongo de tiempo) de hacer menciones especiales a personas por las que siento debilidad y digo personas, porque por suerte he podido tratar un poquito con alguna de ellas y son personas con una luz especial (aunque suene a tópico, no es nada tópico, creedlo). 

La primera y más reciente (no lo conocía anteriormente) es Sebastián Fiorilli, cuya poesía empezó a interesarme tras haber leído algunos poemas que considero magníficos en la antología que ha presentado recientemente mi querido José Antonio Rodríguez Alva con Editorial Izana, que lleva el título de Último Ahora. En mi humilde opinión, ha sido un trabajo francamente acertado. Voces que aportan precisamente esta particularidad de la que hablo. 
Anoche Sebastián ofreció un recital de aproximadamente 20 minutos como poeta invitado de la jam de Diablos y no dudéis ni por un segundo que causó tal impacto (usando un taladro destructor de malos versos) que nos hizo callar a todos y permanecer atentos como si nuestro reto como público fuera atrapar un gamusino. No quiero entrar mucho en detalle en la poesía ni en la puesta en escena de Fiorilli (porque si no este post sería eterno), pero diré que se desvive en cada locución, que describe y siente su mirada con una fortaleza crítica y sensible impresionante. Una performance alegre y triste, una llamada a la reflexión por otro lado. Deja versos abiertos. Deja versos. 
Antes de eso, me gustaría haber podido hablar del evento de Amargord Ediciones en la Sala Clamores que tenía una pinta excelente (se daban cita representantes de casi todas las colecciones de esta Editorial que sigue apostando por la poesía y resistiendo al pie del cañón...pero tenía médico y llegué tarde). Sólo pude escuchar al precioso Juan Hospital que acaba de sacar libro con la colección Avena Loca que dirige el gran Jesús Urceloy. 
Tampoco pude estar en el evento lunero de Bolo en la Noche Boca Arriba, que también me habría gustado, pero tengo que seleccionar sino quiero terminar con la cartera vacía y el corazón al borde de un infarto de miocardio.

El segundo encuentro será esta tarde en Libertad 8, con mi estupenda Paloma Corrales, de la que hace poco colgué un poema de su libro recién publicado en la colección Hazversidades poéticas en este blog. Por supuesto bien acompañada por Elvira Daudet y Carmina Casala ofrecerán- intuyo- un recital lleno de imágenes descarnadas, sutiles pero agrietadas, que nos dejarán a todos en un vilo exquisito. La hondura humana de estas tres poetas es un trecho que recomiendo recorrer y no perderse si se dispone de tiempo. 
P.D. No faltar si se puede acudir, a las 19:30h 

Por su parte, el tercer evento es un cuarteto de cuerda poética al que acogerá este jueves Bolo en su ciclo "El Cero también es par", donde amigos y poetas fenomenales como Pepe Ramos, María Solís Munuera, Rocío Álvarez o Iñaki Carrasco nos esperan para hacernos pasar un buen rato en la Funda.Mental C/Argumosa (antiguo Cuchuffo).


El cuarto momentazo de la semana será el viernes, a cargo de Bárbara Butragueño. 
Creo que esta mujer no precisa presentación, excepto decir que con ella es hermoso el dolor que jamás cicatriza. Toda prudencia es insuficiente para describir el interior de esta persona, que en cada poema exhorta y desnuda con fina contención desbordada, causando una especie de efecto contra(complementa)rio: versos prosapoéticos que te atraviesan desde los ojos hasta los intestinos. En el Ateneo. 
P.D. Tal vez no quepamos todos. Ciclo de los viernes de la Cacharrería, coordinado por Miguel Losada. Venid e incendiaros, Bárbara. Ed. Polibea.

El quinto y no por ello menos especial encuentro, aviso, con peligro de convertirse en un día inolvidable para los que acudáis, tendrá lugar en el Bar Yllana, en C/Pez, 40 Noviciado. 
Ha resultado ser el lugar elegido para la presentación del libro de la excelente dibujante y mejor poeta María Sotomayor, que además ya está empezando a palpar las primeras yemas verdes y brillantes de sus semillas. María promete, porque promete seguir haciendo poemas de un profundo calado intimista. Poemas que beben de recuerdos que se hacen presentes, que se revelan y a veces la amenazan. Pero ante el miedo, María se hace grande, y aunque reconoce su piel cuando ésta transparenta y parece frágil, también sabe que el verso lo cura todo. Que la palabra es la única verdad y la única mentira. Que nuestro destino es parir todo el tiempo y luchar por la supervivencia. 
P.D. Muy muy recomendable, linda María Sotomayor. Gritaremos todos juntos¡¡¡ Sábado 27 de Abril, 20:30h. Canalla Ediciones.

Al mismo tiempo también quiero mencionar que habrá muchas actividades y lecturas en la Semana Complutense de las letras. Algunos de nuestros poetas conocidos y amigos han organizado y/o colaborado en eventos realmente interesantes, entre los que también destacan la jam session del Bukowski (que tendrá lugar esta noche en el Bella Ciao, C/Amaniel) y una jam precisamente en Diablos Azules este viernes noche a cargo de María Luisa García Ochoa. Creo que se pueden compaginar algunas de las actividades...primero a una y luego a otra. Practicad vuestra flexibilidad, yo trataré de hacer lo propio.

Y por último, agradecer de nuevo la pequeña tregua. La verdad es que llevaba unas semanas de cierta apatía por algunas circunstancias puntuales y con ciertas dudas sobre temas que me inquietan, pero ayer al ir a los Diablos Azules, mi casa, lo que son las cosas, sentí que volvía a casa inyectada en energía a pesar de estar cansada (no hago más que viajar de arriba para abajo y de dentro hacia fuera). 

Sin más, os deseo a todos Feliz Semana :) 








jueves, 18 de abril de 2013

De la respiración

Es posible pensar la inspiración: 
un tórax necesita aire.

El intercambio se presupone similar
en todos los seres humanos,
la presión brusca o suave 
a tenor de la ansiedad y de las exigencias
ventilatorias 
de nuestro miedo, 
porque tenemos miedo
a ser desconocidos, a ser frágiles 
si no espiramos 
con el mismo cálculo de los otros.
No vale asfixiarse y el pánico a la obstrucción

Es posible, nos convencemos,
que existan rigurosos protocolos
para apagar el hambre, 
y no reparemos en lo inherente,
en lo que al transformarse vulgarmente
pierde esencia y originalidad. 

No valoramos la necesidad 
de nuestros retratos hermosos
del avance que no hubiera existido,
si no hubiera surgido
una respiración distinta, 
otra religión del Aire, 
porque donde sólo hay razón 
poco corazón

no zarpan 
embarcaciones 
destino a descubrir

                                                            nihil novum sub sole

escribir, respirar 
algo distinto de ti que eres tú
de tú que eres él que eres nadie,

la estética formal no ha de llevar al vacío 
pero algo más ha de ayudar;

el fidedigno trazo de una pluma 
que abra en canal tu pecho que rompa
el encajado de tu boca, 
hasta decirte con tus instrumentos
para ser totalmente libre, 
ese, al menos para mí, es el sentido:
no debes, para congraciarte, 
perder jamás tu propiedad.






lunes, 15 de abril de 2013

Declaración de intenciones




Mi voz anula, 
porque ha crecido en su formación
más que mi palabra. 

No quiero no entenderlo y lo entiendo, 
pero quiero que la poesía 
sea un acto íntimo
con el que si yo no hago el amor,
nadie ha de hacerlo. 

No consigo una aclaración
en este cruce de caminos, 
como digo, no desprecio,
sólo trato de ser fiel 
a mis motivos más cercanos.

Escribo porque siento
y así quiero continuar
aprendiendo del destino,
visitando los lugares
que me alejan de mi verbo, 
para terminar acunándolo
en la primavera vespertina, 
con la premisa de un gremio 
que me permita ser anarcoartisto,
para sensibilidad o rechazo de unos pocos.

No me importa el resto, 
sólo quiero volar. 

viernes, 12 de abril de 2013

Romperse

Escribir, me digo a mí misma,
debería permitirme decir 
todo esto que me hace estar ronca 
cada mañana.

A mí, me pido

tu estilo mariposa
y tu cuerpo, transparente y erguido 
de vida, sobre las ondas del agua
contra la inercia 
del hundimiento.

Mientras, al miedo que yo siento 
no le es lícita la eclosión; 
el silencio ocupa mi adentro.

A mí, me pido...

tener agallas, el resto está cerca. 

La comunicación, crisálida, 
mezcla de acero y seda,
retiene ahora 
esas ganas 
de volar 
que siempre tuve, 
la voz portentosa clavada 
en medio de la luna.

Cuando se abra la salida 
que invite a ser yo misma,
entonces 
podré agradecerte el ejemplo. 



jueves, 4 de abril de 2013

De la ausencia



A veces me apetece que vengas
pero no digo nada porque mi teléfono 
resulta estar enfermo.
El silencio significa
que de niña nunca me dieron queso en la merienda
y que todas mis aureolas conmovidas
son el sueño de lo extraño,
tras el que años de muerte 
llegan a causar fiebre de vida, 
y en el intervalo me hallo
como un ser forajido
que va lamiendo la calma de las piernas
y sopesa con cuidado las ideas de lo excelso
de lo grande, lo pequeño y lo mediano, 
y del cómo infringimos los lamentos
que nos llegan desde el fondo,
desbaratándonos enteros,
pero viendo los principios que nos restan 
grados de conciencia;

Podemos seguir ebrios y de hecho lo estamos, 
pero es una ebriedad contenida
en los huecos que no apreciamos
sobre una circunstancia aprehendida, 
y debemos así cuestionarnos 
cuál es el sentido de la ira. 

¿A dónde nos conduce no poder dejarlo, 
y vivir simplemente como si todo fuese nuevo?
y no tuviéramos esa perenne arruga 
que al cabo, delata nuestra grieta. 

No ser recargados, ser cada vez más sencillos, 
amar el tiempo como una flecha que nos atraviesa
para declarar la inmanencia de la brisa, 
y ser felices por el fin de las preocupaciones
que tienen que ver con la materialidad del sentimiento, 

y dejarlo morir mientras creemos vivir
y acaso ilusos sentir la inmensidad de su vacío
que hace del latido un gesto grande. 
Por eso no hay que tratar quizá 
de agitar la danza de su fuego 
o acariciar por el contrario la voz de su ceniza, 
hay tan sólo que perdonar 
esa carencia que nos encierra, 
y fundirnos con los párpados tibios del día,
y la arenosa controversia de su conocimiento, 
porque toda paz es aprender a vivir con la ausencia.