lunes, 30 de septiembre de 2013

Entrega

No dejes que algunas de mis palabras
cobren más valor que mis hechos,
porque en realidad no cuenta lo que pienso
ni lo que me confunde, 
ni lo que me aturde ni siquiera lo que me sustenta

si mantengo el eje
o expreso la mitad de la belleza que abunda en mi regazo,
(sólo puedo entrar en éxtasis algunas veces...) 

pero sé que luego siempre lo silencio todo
cuando toco lo que quiero,
y lo vuelvo real y mío no por posesión
es tan sencillo como que 
el amor nubla y a mí me gustan sus nublados.

Yo nunca llevaré razón más que el mundo al que escucho
ni nunca alzaré mi canto para ser como la nieve
sino para temblar al ritmo de la sensibilidad que me orea.

No dejes que algunas de mis palabras te escondan quién hay detrás de cualquiera de mis discursos.

Soy yo. 
Esa persona que quiere que la ames.

martes, 24 de septiembre de 2013

0.0








huele cada ciudad distinta.

miro a la ventana 
y el cielo aquí 

inhalo.

¿me curo?

lentamente...


lejana.

lejos.

insomnio. 
palabras a cuentagotas.

filtraciones. frustraciones. humedad. 

vaciamiento.

achicar. 

esperar.

el tiempo.

no sé si habrá comprensión después.

me preocupa no poder permanecer,

me refugio en la cordura de.

la rutina.

calma con bozal. 

no encuentro la humildad 

por ningún sitio.


dónde la complicidad como la caída armoniosa de sentido común.


Por qué siempre estoy.

Por qué soy.

Soledad.








viernes, 20 de septiembre de 2013

*

Si en realidad nos dedicásemos sólo a amarnos
y a sentirnos, si es que eso es suficiente,
no pensaríamos 
en lo que nos falta o en lo que nos sobra. 

No nos hundiríamos al paso con la vida.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Homenaje a Sagrario del Peral



Esta noche os esperamos en el Dinosaurio para homenajear a nuestra querida Sagrario del Peral





a las 21:30h 



preciosa...                                                fotografía: Federico Romero Galán

viernes, 6 de septiembre de 2013

Indolencia

A veces haces cosas durante días 
que te alejan,
pero estoy acostumbrada a apreciar la extensión
de las resonancias del cuerpo

no 
olvido
lo que implican las noches a duermevela,
la realidad
que se pospone en todos los abismos de tiempo,

la hipocresía, a saber:
no la hipocresía de cualquiera, 
me refiero a la mía, 
la que nace de las zonas de la espalda
golpeadas, 
negruras que circundan la escasez,

Y verdaderamente
hay segundos en los que no sé hasta qué punto me interesa nada,
sólo hay una masa, una conciencia 
que conoce la intrascendencia 
de cualquier intensidad,
de cualquier denominación, 
y una remota desesperación
reprimida por dentro como un pinzamiento sordo.

Identifico perfectamente la consistencia de mi miedo,
está hecho de la distancia
entre el ego del daño pasado
y el ego del daño que está por llegar. 
Así caerá sobre mí el aluvión de los consejos no aceptados,
de la mentira con la que parezco comulgar,
pero cuyo lenguaje doblo sin saber ya más que de la palabra
el viento,

no 
es 
ficción 
es 
que
ya 
nada 
es 
sonido 
firme 

y entonces, yo también me escondo...



martes, 3 de septiembre de 2013

Desenlaces


                                                                                               * A Rafael Carvajal, 
                                                                                                  por la vendimia de la poesía*



Quiero llegar hasta mil
y se me encharcan los ojos debajo de los párpados,
mundo circular oscuro
que desconozco 
como desconozco la invasión del sarpullido

sin más vuelvo a sentirme enferma...

Ahora tengo poco que decir,
palabras;
he abandonado las ganas de que me amarais 
y entonces los imperdibles comienzan a fallar, 
desprendiendo la identidad
en cada estación que suscita interés,
cuando se pierde el virtuosismo de la emoción
al descarnarse,  

el empuje es enviado a la guillotina,
uno sólo puede verse como a una realidad vibrátil 
y es incapaz de escuchar su voz por completo.

Dolor torvo 
que sobrellevar como buenamente se pueda,
siendo conscientes de la languidez
que prosigue 
a la ceguera dionisíaca, 
de la latencia que conduce inexorable al desenlace;

Nos llenamos de sensaciones 
cuando las sensaciones nos ayudan,
nos manifiestan,
en otros instantes nos concentramos simplemente 
en callar en distinguir, 
en esperar el próximo abordaje
que nos haga estremecernos.