viernes, 29 de noviembre de 2013

Tres poemas de Fuga a lo Real, de Zhivka Baltadzhieva



***

Los pormenores son lo más importante.

Una carta olvidada en el bolsillo e ilegible
después de pasar por la lavadora,
la mirada en la que no me he fijado,
la voz de lo no dicho, el aliento del campo temblando
en resonancias momentáneas,
el cotidiano y único rostro de mi madre que se ha ido.

Los pormenores son lo amado.

Cada vez quedan menos en este mundo civilizado.
Industria, grandes cantidades de lo mismo.
Y ni gota de lo otro. Pensaba en el retrato
del exánime dedo meñique de tu mano izquierda
en el museo de los más íntimos recuerdos,
pero reproducirán mi mente y mi corazón huidizo

y no sé dónde protegerte.


***

Tengo una palabra de invierno en mis venas,
un coágulo
que avanza y avanza. Un desluminador,
una lámina de oro negro nanoestructurada,
que absorbe toda la luz. Una palabra falta de cariño,
una palabra autista. Con la frente sangrante golpea los muros.
Se agita. Se agita. Se funden las contraventanas azules
del recuerdo y de lo imaginado en su dolor. Solo la sierpe
sigue siendo un rayo que se dispara, amarillo e inmediato,
en el umbral.

FOTOGRAFÍA DIGITAL

Sentada en un banco en la sombra,
en la plaza empedrada de la iglesia de San Demetrio,
en Sliven, mi ciudad, mi paisaje genético,
siento el sol y el aguacero
de lo que ya ha pasado, de lo que pasará.
Aunque nunca pudo ser pronunciado mi amor
y tampoco mi amargura,
las nubes, los árboles, las blancas paredes de las casas
de antaño,
los nuevos edificios de cristal y plásticos inteligentes,
las pequeñas flores que burlan el pavimento,
los sobresaltados pájaros del horizonte,
los transeúntes y los ausentes
silabean su fervor sin darse cuenta.
Solo que la piel de la vida y de la muerte se eriza.
Y entonces, el aire sopla levemente
y apacigua el paisaje.


No tengo palabras para describir este libro. Lo cierto es que ahora mismo está a la cabeza de mis favoritos. Estos tres poemas son sólo un ejemplo, el libro no tiene desperdicio alguno. 
Prologado por Ángel Guinda y editado por Amargord Ediciones, os recomiendo sin duda alguna que adquiráis un ejemplar de esta segunda edición. 

Emoción en estado puro. Maravillosa Zhivka.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Longitud



Tiemblo nuestra longitud en la noche
cuando al dormir me naces sombra,
y anida en lo brutal
la procesión del tiempo
en la que no contestas.

La fobia fría borda 
casi imperceptible los lugares que la lana
deja al descubierto, sin un abrigo.

La fidelidad despampanante de mis ojos
no se aparta de la mesilla, 
pero no suena el mordisco sonoro
de mi piel abatida 
por el aroma de tu pelo
o por el volumen de tu silencio,
o la profundidad colosal que es dolorosa
porque multiplica su ausencia 
incluso cuando estamos juntos.

Nuestra realidad es así vieja y nueva, 
nos conocemos y desconocemos 
y a pedazos, cuando no somos 
madeja,
bostezo sin remedio 
nuestra longitud en la noche.






miércoles, 20 de noviembre de 2013

lunes, 18 de noviembre de 2013

Eva Cassidy - Time After Time

A mis abuelos

Que mis abuelos hayan influido en mí
a través de su presencia indispensable 
en muchos momentos de mi vida, 
es simplemente algo impagable,
es algo que me constituye como mis brazos y mis piernas.

Si tuviera que enumerar no sé por dónde tendría que empezar.
Cada una de las experiencias y recuerdos que albergo
tienen que ver con una parte de la existencia
en nada referida a lo material. 

Con mis abuelos todo ha sido siempre compartir,
nunca preguntar lo que no se debe preguntar
ni exigir ningún tipo de comportamiento estándar,
ni esperar nada distinto de lo que uno ha sido,
de lo que uno es. 

Sobre mis abuelos, he intentado mil veces sin éxito
escribir poemas, así como personas de las que aprendo
y a las que amo con todo mi corazón,
imagino que ha de ser porque no espero atrapar 
a esas personas dentro de una imagen pasajera,
no espero tener que recordarlos poniendo palabras 
en ningún sitio, sino que espero llevarlos dentro
y avivarlos cuando los preciso para respirar su aura. 

Cuando necesito recordar qué es importante,
y qué estoy dispuesta a cultivar.

La vida de mi abuela ha llegado a su fin este viernes, 15 de Noviembre
y mi abuelo falleció hace cuatro años, un 26 de Agosto, al día siguiente de mi cumpleaños.
No miento si digo que me quedo sin mis segundos padres y sin dos de las personas esenciales de mi infancia, 
adolescencia, juventud y madurez. 
Desde quién custodiaba mi colección de barriguitas, 
a quién me ayudaba a recortar las muñecas recortables,
pasando por quién me hizo el primer camisón,
quién me enseñó lo que eran los dolores menstruales,
a quién le contaba sin ningún tipo de miedo mis sentimientos,
quién practicaba la empatía a la perfección,
quién hacía el mejor caldo casero del mundo,
el pollo con tomate más genial, 
el huevo frito mejor frito del mundo,
quién me enseñó a coser a máquina 
(aunque luego me olvidé),
quién me acompañaba en ocasiones a la universidad, 
quién me daba la receta para una piel de cine,
a quién acompañaba yo al mercado, 
con quién jugaba a las cartas, 
con quién dormía la siesta en su cama de matrimonio,
quién me tapaba todas las noches cuando con frecuencia semanal me quedaba a dormir,
quién me ponía la bolsa de agua a los pies de la cama,
quién se lavaba con gel Magno y usaba colonia S-3,
quién me enseñó qué era el baño maría,
quién vino a recogernos del colegio trillones de veces
y quién fabricó unas gafas esmeriladas para ver eclipses,
quién me enseñó a jugar al ajedrez, 
quién me llevó a coger bellotas, piñones y madroños,
quién colgó en un árbol gigante un columpio de madera y soga,
quién me enseñó a cantar canciones cordobesas.
Quién hacía que siempre tuviera ganas de verlos.
Quién me habló de la guerra.
Quién me decía te quiero cada vez que me iba.
Quién cuando hablaba mostraba una gran profundidad, 
quién se había alfabetizado por su cuenta
y adoraba a García Márquez.

Quiénes desayunaban siempre magdalenas migadas con leche
y adoraban el helado de turrón,
quiénes querían llevarme de vacaciones con ellos pero nunca pudieron,
quiénes estuvieron trabajando toda su vida y fueron admirables obreros,
quién me arreglaba incluso las mazas de swing cuando hacía malabares,
con quién se me caía la baba sin poder evitarlo.
Quién me habló por vez primera del flamenco,
de las cualidades del vino fino y metió mi nariz dentro de una copa
cuando era sólo un moco,
quién me enseñó el casco viejo y quién me llevaba al río,
en qué casa escuché yo por primera vez Suzanne, 
con quién me divertía viendo el álbum de fotos, 
quién me regaló su colección de cromos, 
quién jugaba conmigo a las canicas, a las chapas y al fútbol.
Quién me curó picaduras y heridas.
Quién era socialista y defendía a capa y espada a Felipe González
y quién era del Fútbol Club Barcelona (y en consecuencia, yo también, felipista y culé)
mi abuelo era mi héroe
a quién le alucinaba el Museo del Prado,
y quién colaboró al 50% de motu propio con la primera edición de Sociedades en trastienda.
Quién era tan bueno quién era tan buena
qué personas tan maravillosas...


Abuelos...os llevo muy dentro...y os llevaré muy dentro mientras viva.









miércoles, 13 de noviembre de 2013

Edad






Hay una periferia de silencio 
cuando el silencio atraviesa el rechazo,

azulea la piel en las palabras, 
el hilo de tu voz... 

resistir es amar,
pero la dosis de vida es reloj
y cuerda y raída cuerda y caída;

si los órganos fallan
dejan de hablar los nuevos días,

las noches nuevas callan hacia dentro. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

El vino



El vino es un organismo vivo,
desde el comienzo de su esfera
hasta la sal que lo diluvia entre los dientes.

Sabe a uva que repta en la saliva,
a colofón de estrago y altruismo,
a tempestad que inunda el esófago, 
con la edad de quienes pusieron sus pies
sobre el arrojo.

Luego en el trasiego 
recoge su ser maduro,
se traviste en barrica imaginaria de matices,
para terminar embotellándose a lo sordo
y desde lo nunca traslúcido,
volcarse de lleno en el cerebro,
compango de amapolas y estrabismo;

Su sabor es hondo, esbelto y afinado,
compila el sudor del llanto y la risa
y la oleosa valentía
del significado,
y nunca se muestra precavido, 
como una buena obra de arte.