viernes, 17 de enero de 2014

Pasión


                                                                                             
"mi corazón se vuelve alpaca 
en las lunas ácidas y fervientes, 

el tuyo... se viste de oscuridad"





La cólera resbala.
Perfilo mis heridas.
Enhebro la boca para vibrar un sonido
y yazco.
La temperatura boca arriba mejora
cuando dejo de celar con los colmillos
y doy mis pechos como un musgo.

Dejo de azotar los confines, 
y de confundir intenciones 
cuando vierto palabras.
Callar cuando siento placer es la mejor obra
del día, el alunizaje de mi cara en tu plexo
modelando la intensidad del choque 
y esculpiendo cada segundo de excitación.
Toda indignación descansa al crear. 

Si la vida sólo fuera ese punto suspensivo
antes de la penetración y durante,
cuando la postura nos contrae y a continuación
nos ensancha con una salud explosiva,
si sólo el tacto...

no seríamos plañideras,
apartaríamos rutina y cansancio,
y únicamente seducidos
por el poder de nuestro roce,
nos enredaríamos con afán 
pasional, en el aire natural 
del alma cuando expresa.