lunes, 31 de marzo de 2014

Desencadenamiento



En el mundo hay dos tipos de personas:
aquellas con las que te sientes cómodo,
o aquellas con las que no te sientes cómodo.
Personas de luz
y personas de oscuridad
y personas de claroscuro. 
Personas con capacidad de comprender la diversidad
y personas que sólo cogen aquello que les interesa
para justificar su separación,
sin explicar de manera contundente a qué se aferran
cuando aún no te han dejado terminar.

Personas que comprenden la equivocación
y te ayudan a perfilar,
y personas que condenan la equivocación
sin mirar con detenimiento lo bueno construido. 
Basta estrellarse un minuto
para que toda la historia pase por delante de los ojos
y se borre 
de repente.
Como si no hubiera nada o como si nada 
valiera nada para nadie. 

Personas que quieren que los demás se expresen 
en sus códigos, personas que enaltecen sus códigos
y personas atormentadas 
y personas 
que aunque atormentadas
buscan alguna salida amable. Alguna salida alegre
que no sea el castigo. 

Cuando no me siento cómoda con alguien,
suelo siempre meter la pata hasta el fondo,
pero quizá algo en mi interior quería que metiera la pata.
Quizá simplemente mi impulso estaba respondiendo
a lo que decían mis entrañas. 
Aléjate y si no...lo harás a la fuerza,
aléjate de aquello a lo que temes,
de aquello que te produce desconfianza,
y entonces el fallo lo obra el subconsciente. 

Tal vez. 

Se desencadena lo fatal
para desencadenarse.

2 comentarios:

Nuage dijo...

No sabes cómo me identifico con tu post. Es curioso observar cómo todo "disfluye" con las personas que nos incomodan. Te entiendes con quien quieres entenderte, como te entiende también quien quiere hacerlo.

Lidia dijo...

Gracias, Nuage...

sí...creo que es algo que cualquier observador de sí mismo y del entorno puede comprobar.

Un abrazo grande, guapa.