lunes, 3 de marzo de 2014

Necesidad




Toca ser consciente y aplomo.

Fabrica algo menos de miedo.

Di ausencia.

Rastrea tus motivos  
desde los referentes 
más lejanos al centro: 

destapa la franqueza.

Deja de llorar por la tristeza
y empieza 
a llorar desde la sinceridad 
de la duda, en ello no seas hermético 
sino transpirable. 

Basta ya de adorar lo inalcanzable
y de redefinir la rendición.
Empuja a tu nueva espalda.

Deja la saturación del forcejeo
con tanta rapidez como lentitud,
bendice aquello 
que acompaña cada gesto de manera natural.

Descubre la inclinación de tu apetito
en un pellizco de tu paz.
No anheles la seguridad que escapa,
sino la inseguridad que enseña.

Sé tu la sobredosis
que te inunda, cuando proceda.


3 comentarios:

Mª Belén dijo...

Mi querida Lidia.
En ocasiones, cuando te leo, te haces a mí como un guante y te agradezco tanto tu aire, tu sentir y tu voz.

Un abrazo bien bien fuerte.
Un día de estos te llamo y charlamos.

Lidia dijo...

Cuando quieras¡¡

Un besito grande.
Qué bien causarte ese arropo :)

Rapso Falaria dijo...

En este, yo también me veo. Un beso.