miércoles, 30 de abril de 2014

Deliciosa y de todos los tamaños

Busqué tu nombre y tuve miedo. 

Tuve miedo de que la vida
hiciera desaparecer el miedo;

También sentí un padecimiento agudo
cuando me supe abocada a crecer: 

porque el destino siempre está a punto de enfriarse.

Al borde de ti, Enfermar.

El alma transformada en una concha
sepultada por la arena y sedienta de Sal.

Los ojos iban y volvían de las fronteras,
negros asteriscos se revolvían 
como fieras en el lenguaje,
elegido, para eternizar la oscuridad.

Desmenuzar la música y tragarla 
pieza 
a pieza.

Descuartizar conmovedora el aura.
Repetir la palabra, 
mantra que exilia,
sostener la pepita del "no" en el espacio compartido.

Consternar territorios con los ojos entreabiertos
y gemir la alternativa única. 

Cesar en la tormenta.
Aplanar el ansia.
Resistir vertida en dicho "no" obligatorio...
Y aún así, sonreír. 

2 comentarios:

Nuage dijo...

Verse abocad@ a crecer es de los primeros dramas/terrores que experimentamos...

Lidia dijo...

Sin duda...muchos besitos, amiga :)