martes, 22 de abril de 2014

Desde el esternón

A veces se aviva tu lágrima

tu fragancia embiste a mi juicio...

soy inconsciente y pulso las palabras
que impedidas,

abren la zanja confusa de lo interpretado...

(Tras un escenario plagado 
de cuerpos,
se ha oído mi voz fuerte 
cuando la mayor parte 
del tiempo
solloza solitaria...)

me doy cuenta de que cuando sonrío 
demasiado, pretendo 
estar segura 
de una ilusión,

de nuevo quebrada. 

Pero las letras vuelven a bailar 
solas...y tú me odias tanto. 

Y la razón es romper la razón.

Has ganado. Tristeza. Tú, tristeza.
Sólo un segundo bajada la guardia, 
una emoción pellizca 
la vida,
y deja su uña clavada.