jueves, 24 de abril de 2014

Espíritu


Miedos como tirabuzones
alumbran a punta de corazón.

Miedos que son como una puerta grande,

aurículas acariciadas
como símbolos aéreos 
portando 
toda líquida vida;

Un motivo de inquietud nace del verbo
que aparentemente descansa,

nace de la nube que escampa 
en la falda de una niña.

Y sin embargo el remolino
en el frío antártico de las venas
por fin alcanza solidez en la superficie, 
donde la vida arde en colofón.

Hay miedos de hambre profunda y sincera,
tobillos que susurran caminos,
hacer el amor a los surcos...

y como premio quizá, la emoción...

dar luz a la belleza.