lunes, 12 de mayo de 2014

Con(versar)



El dolor quema en los labios un segundo.
Echo de menos 
que no llueva en domingo su palabra,
porque su palabra vertebra las oraciones
y nadie reza igual que él, 
porque no ha dejado que ningún conocimiento 
cayera en saco roto
y ha permitido que ello, de alguna manera, 
no terminara 
en ceguera, transformándose antes,
dejando la mente en blanco (que es 
cuando mejor se escucha).
Sin prejuicio o desde la diferencia. 

No creyera que había llegado 
a la cima de ninguna montaña,
y eso ha hecho que se enfrentara 
a cada dificultad con la memoria de un niño,
para poder hablar siempre desde la inocencia
de una manera especial. Especial 

pese a que muchos de nosotros 
tengamos en nuestro haber algo 
que nos distingue 
y nos hace hermosos.
Pero no creo que a todos 
nos toque la vida igual y no creo 
que la espiritualidad pueda mostrarse con tanta fuerza
en todas las personas. 
Por eso distingo a esas personas 
cuando las veo...
Porque las siento, 
porque las noto revolviendo las oscuridades...

están dentro de ti
y su voz y su forma de moverse
resultan familiares,
hablan en un idioma iluminado,
no tienen necesidad alguna de fingir
y hacen gala de una compostura exquisita
(esa puesta en común de la presencia 
que resulta tan importante a la hora del respeto).

Se percibe su paz 
a kilómetros de distancia, 
aunque por ello también se perciban, 
por contra, sus posibles inquietudes 
como rastros intuidos de su hermanamiento. 

Permanezco atenta, y las semanas que estoy algo
más descompuesta, reconozco 
que casi necesito 
sus reflexiones, 
a falta de una carne que me falta, 
su reflexión divina 
me llena, 
luego hace tiempo 
que sintonizo mucho menos con mi vacío,
aunque sepa que nadie 
es ninguna persona
sino algo que como diría Dickinson 
está en el Aire Superior. 

Cualidad metafísica que conecta destinos
bajo el mismo cielo de la misma ciudad
el mismo día y la misma noche. 


*Pregunta: ¿Con(versar) nos con(vierte)?*








2 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Qué gran reflexión hecha poema. Besazo.

Lidia dijo...

Gracias, Paloma...

Otro beso y muchos abrazos para ti.