viernes, 20 de junio de 2014

Little Girl Blue



Arrojé un rizo
para salvar el alma de aquello
que me tatuó su guiño caprichoso
en la herencia religiosa del agrado;

Si, 
el agrado fue parte de una verdad.
De la nuestra. 

El agrado y también el sacrificio:
Lo que nadie ve. 
La rabia: Lo que todo el mundo ve.

El dolor, el dolor
puente de hidrógeno 
escurridizo
que, como digo, 
teje mareas para salvar esa distancia
que nos hace ser magníficamente abiertas,
para que no se entienda casi nada
aunque estemos tratando de decir.

Al parecer, a nadie le gustó 
la película de Nymphomaniac,
excepto a Lars Von Trier, a ti y a mí,
(tú no sé si aún la has visto, 
tu sexo como tierna flor rebelde). 
Y, con ésto, dejo claro que no voy a entrar 
en si es políticamente correcto,
sino en las verdaderas perversiones 
que nos atraen.  
El subconsciente no ha evolucionado
desvelando los motivos, aún,
que suscitan el interés
por aquello que nos excita
y a la vez nos produce sufrimiento.

Tierna. 
Flor. 
Rebelde. 

Detestar el castigo, pero 
dejar que otros impongan el castigo. 
Déjame decirte que podemos ser extensas 
frente al mundo, pero eso, amor, 
no es permanecer ilesa. 

Por otro lado, la quimera 
de encontrar una inteligencia 
emocional masiva, 
tampoco es la respuesta.

La realidad que vive en ti 
y desde ti, está en hacer(te) 
y asimilar(te). 

Preciosa perla incandescente 
santa puta culpable inocente que has nacido 
de esos iris que juegan 
dentro de un lago blanco 
y estrecho,
esos ojos donde el color es el rey,
y esos hoyuelos que acompañan 
cada padecimiento alegre
o los surcos donde moldeas 
cada lágrima desprendida.

Lo más duro, sin condiciones, es la ficción.

Lo más fuerte del instante es 
que puedes romperte hasta el infinito, 
pero nadie podrá robarte 
tu miedo sin miedo (dardo que da en la diana salvaje de la valentía),
tu riesgo con riesgos (pasión que se desborda como un útero palpable). 

Mujerhermanacriaturadelatierra
bañada de tierra hasta el delirio,
recorriendo animados paisajes risueños
que sólo en tu frente recuperan el fulgor. 

No hace falta que sepas 
quién eres, hace falta 
el posado con mimo
sobre tu identidad, 
para eso debes crearte 
en tu intensidad como hábil 
prestidigitadora, 
arrancarte esa oscuridad 
que apaga
una y mil veces, 
porque entretanto 
algunos sólo 
podemos ser testigos de tu luz. 

Trust in you, little girl blue.
You too. 








1 comentario:

Lidia dijo...

A *I*, que bien podría ser las dos íes de mi nombre.