martes, 9 de septiembre de 2014

De la escritura (y otras tendencias)



Escribir es una forma de entender la vida. 
Entendiendo la vida como todo aquello
que decides no escuchar para entrar a disfrutar
plenamente, si es que eso es posible sin obstáculos,
pero nunca es posible no conocerse 
y estamos de algún modo, todos los seres, 
llamados a ello, así como estamos también 
llamados al silencio, pues es la meditación
como la lectura de nuestros actos,
un arma infalible para detectar taras
y progresar en nuestros traumas,
para no hacer daño a nadie,
para no hacernos daño a nosotros mismos.

En una ocasión, alguien me preguntó 
si escribía como terapia, 
y yo respondí que sí, de alguna manera,
pero no para curarme, 
sino para comprender más de cerca
el universo del anhelo. 

Las teorías de la necesidad han sido analizadas
desde tiempos inmemoriales,
pero cada época predispone, y ésta predispone
a no pararse a pensar, a que apenas tengamos
tiempo de ahondar en nuestros síntomas.

Yo reivindico la escritura, en cualquier formato,
así como la música, así como cualquier emoción 
que volcada, es un mensaje de nuestro interior
que nos sorprende. Y nos eleva y nos llama, 
y cuando cultivamos la ciencia del pensamiento
y la intuición, entonces, podemos seguir luchando,
siendo más conscientes de nosotros mismos.