martes, 30 de septiembre de 2014

Rozamiento


Vivo dentro de una casa de carne
clavada 
a cada espiración de mis costados,

alimento el vértigo de los sonidos 
que reconozco 
y olvido,
como si todo le estuviera 
ocurriendo a alguien
que habita mi cuerpo por vez primera,

desde el ombligo
pasando por la fría luz lanzada 
a las cavernas del sentido, 
pues es mi cuerpo un temperamento
de placenta desprendida, 
de rebelión... 

(cuando necesito ver...)

enjugo la lágrima del desenfreno,
me entrego entera para recoger 
más tarde
el eco del poema, 

abro la válvula del amor que me acontece
y retomo la conciencia del contorno, 

busco la salvación a través del roce 
como prueba de existencia,

soy un instrumento musical barroco. 







3 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Mucho, me gusta mucho. Beso.

Lidia dijo...

Muchas muchas gracias, preciosa.

Un beso grande <3

Anónimo dijo...

Lo más importante del instrumento es la afinación
Y lo leído me ha parecido armónico, el vibrato trepidante, la melodía apasionada

Sigue tocando, Lidia