jueves, 2 de octubre de 2014

Entrevista a Cristina González Narea


Cristina González Narea: “El buen tiempo es tocar”


“El objetivo durante el año 2015: habitar todos los festivales que podamos. En Enero y Febrero acudir a los de Chile; Entrar también en los festivales europeos donde haya músicas del mundo, Folklore, jazz…y cuando Huesos de Mar esté rodado, entonces continuar con los conciertos en Madrid y otras ciudades”.  -Dice sonriente Cristina, con una energía vital que es ternura y garra a partes iguales.
Esta mujer es pleno movimiento, valentía, convicción.

Pero mejor dejemos que nos lo cuente ella…

Hoy no estamos solas, además, sino en compañía de una persona muy especial para Cristina: su manager y responsable de prensa y conciertos en España, Hipólito García Fernández (Bolo). 


LB: Cristina, antes que nada, decirte que he anotado algunos de tus versos como introducción a la entrevista que voy a hacerte. Son versos que considero mágicos para describir lo que siento con tus Huesos de Mar.
“Una palabra en el desierto, el eco de mi voz vuela, agita el corazón, remueve todas las piedras”, versos extraídos del tema: Hija de madre y tierra.
Y voy a la pregunta:

Escucho Huesos de mar y la palabra que me viene a la mente es: “despertar”;
Como el agua en la célula, que la música sea recreo de vida. El movimiento del Espíritu Salvaje del Mar que mora en los huesos.
  1. ¿Son la poesía y la música tu mar? ¿La forma de conectar todas tus identidades haciéndolas vibrar?

CGN: Sí, desde luego. Toda el agua es todo el espacio, todo el vacío, toda la vida. La poesía y la música son toda la respiración. A través de esas dos formas vamos enlace directo a la expresión vital. Es ese mar donde nado, navego, donde despierto y me mojo, sudo y otros líquidos que evacuo. Risas.

LB: He leído que aunque heredaras las música de esa gran cantante de boleros que fue tu madre, Miriam, en un momento de tu vida decides regresar a Chile – aunque fuiste criada en Madrid, ¿puede ser?- para trabajar en política y cultura durante ocho años de tu vida. En una persona con un compromiso social como el tuyo, puedo imaginar esa ida.
  1. ¿Pero qué desencadena tu vuelta a España y la grabación de tu segundo disco “Al otro lado”? ¿Qué pasa en esos instantes por la cabeza de Cristina Narea?

CGN: Pasa que había nacido Luna, mi hija. Tenía un año y medio por entonces.
En esos ocho años en Chile, había participado muy activamente de la lucha política, sin ánimo de exagerar en absoluto. Hubo mucha muerte de gente muy cercana, prisiones y ya estaba empezando el proceso de trancisión.
Era una vida bastante densa y yo dije: “Hasta acá llegamos” y decidí pasar el testigo a otra gente. Fueron ocho años de demasiado meneo y mucha entrega, de postergación de lo personal.
Así que decidí venirme por un año a España para estar en Lanzarote, donde vivían en esa época mi madre y mi abuela. Pensé en trabajar, ganar algo de dinero y compartir con ellas. De hecho, estuve trabajando de camarera, Dj y tocando versiones de rock en algunos locales. Quería, en definitiva, un poco de recreo. Risas y recreo.  Esa fue la decisión, y también aprovechar para sanearme emocionalmente.
Luego fueron ocurriendo cosas y me quedé. Sonrisas.

En realidad –nos cuenta Cristina, buscando hacia adentro-, fue el segundo corte.
El primer corte fue cuando mi madre me trae a España, adolescente, muy niña, con 11 años. Un corte fuerte, además, porque es justo la edad en la que empiezas a arraigar tu personalidad. El segundo viaje, el segundo corte -por el que me preguntas-, y aunque ya decidido por mí, aún así, fue un tajo en medio de la vida, una inflexión que ha marcado mucho lo emocional, lo nostálgico, lo intenso que pueda tener quizá mi propuesta artística. Yo noto que tiene esa intensidad



LB: 2.1 Con respecto a “Al otro lado”.

CGN: En Chile fue donde compuse mi primera canción. No obstante empecé tarde a componer y fue al ver la situación allí.
Empecé a componer a los veinte algo años y fue editado en un casete: “Mensajero del Amor”, que también tenía fusión y las letras eran de denuncia.
Luego, vengo a España y me acerco de alguna manera al pop, al pop-rock, etc…
Y de esa búsqueda de relajo, sin perder de vista el cuidado de las armonías (algo que valoro, porque amo la música y en general me aburre un poco lo fácil en todas las expresiones artísticas) nace “Al Otro lado”. 
Al otro lado expresa esa otra cara, ese otro mundo -porque yo siempre he vivido como entre dos mundos-, tanto en apellido, como en color de piel; Que si soy chilena que si soy española, que si soy González que si soy Narea, que si soy india que si soy rockera, ¿sabes?...es como algo que me acompaña desde chica: que soy muy lúdica y al mismo tiempo soy muy seria y muy formal. Muy curranta pero por otro lado soy una loca, bueno no sé…esa mezcla es situarse Al Otro Lado, ¿no?

Preciosa reflexión de Cristina tras esta última pregunta:

CGN: ¿Qué tal si nos situamos en el pellejo de otra persona para comprender, tolerar, como un ejercicio que es parte de las cosas que para mí son importantes? Como el aprendizaje espiritual de la vida o como entender esta cosa en la que estamos metidos, que te levantas cada mañana y te duermes y sigue girando.
En esa búsqueda de sentido, sí percibo algo con los años: la fuerza del amor; Y el amor también se expresa aún con gente que no conoces…pues en la comprensión, en la tolerancia, en intentar situarte al otro lado…está la clave (aunque hay gente con la que aunque lo intentes, resulta imposible, pero bueno, son los menos. Risas).

LB: Al otro lado, Agua y por último Huesos de Mar. Tres títulos que inspiran un viaje hacia un conocimiento oculto de lo elemental. Bajo la piel el agua fluye, recorre, baña; Es corriente de río que termina en mar y es principio: reminiscencia anfibia. También divide continentes pero une vidas.
  1. ¿Consideras tu camino como una serie de pasos que han contribuido a conocerte mejor a ti misma, y a saber mejor qué sientes y qué deseas hacer sentir a las personas que están “Al Otro lado”? (y bueno…en realidad creo que ya me has respondido).

CGN: Sigo en ello. Estoy todavía en el proceso. Todos lo estamos. Es a lo que llaman conciencia, ¿no? A estar en esa permanente curiosidad y desde luego, desde la base humilde de la vida, entendiendo la grandeza de lo que nos rodea y del misterio de la creación…aunque ya está todo inventado. Pero es el “cómo lo conjugamos”, lo que lo hace divertido. La capacidad que tenemos las personas para mezclar los elementos. Y esto es siempre un regalo. Si no nos hubiéramos atrevido a expresarlo, a escribir, a pintar, a tocar, esculpir un cacho de piedra, tañir un metal, pues qué sería…


Sinceramente creo que la vida debe ser muy complicada para la persona que sólo se dedica a su trabajo, su casa y su familia…no me lo puedo ni imaginar, debe ser muy duro. A nosotros, los creadores, se nos regala todo el aprendizaje, porque estamos abiertos a ello; Ese aprendizaje te conecta con la creación y ahí puedes descubrir. Tienes el poder de sentir y vivir con más intensidad.


LB: Cristina, curiosamente “Huesos de Mar” –y siempre que uno imagina el mar, imagina mar abierto, aguas frías, oleaje- es un disco, al menos para mí, no sólo de agua…sino de fuego, tierra y aire.
Calienta con los toques del folklore, los distintos tipos de percusión empleados y sus distintos matices, son raíz; las armonías están cuidadas al milímetro y acarician el oído…y su mensaje, desde tu voz, cala como el agua.
4. ¿Dirías que es un disco personal y universal al mismo tiempo?

CGN: Sí, siento que este disco es tal cual lo dices. Es personal y universal. Siento que con este disco empieza una nueva etapa. Para mí y para todo lo que me pueda ocurrir. Y tengo absoluta confianza, más allá de las circunstancias económicas del país y otros condicionantes.
Tengo confianza en Huesos de Mar. Es un disco que nace desde aquí,  de adentro, pero sé que lo podría tocar en Japón, en Eslovaquia, en Chile, en Moratalaz, en Nueva York y en Portugal. Risas.
Y lo siento así de plena. Lo único que espero es que esa puerta y esa ventana se abran.

Es un disco que se puede escuchar en todas partes. Transmite algo que todos sentimos y musicalmente tiene bastante riqueza (sin ser una orquesta sinfónica, risas), porque obviamente no lo soy y tampoco he estudiado para ello…soy autodidacta, pero creo que la fusión es interesante y creo que los estilos (jazz, folklore y rock) se mezclan muy bien.
Y aunque Agua y Al Otro lado son discos de los que también me siento madre, en Huesos de Mar me fui al cayo. Realmente me desnudé. Realmente me enfrenté a esa búsqueda, a esa raíz, y ahí ocurrió algo. Digamos que esta propuesta tiene más identidad. Huesos de Mar tiene algo: una forma de mezclarse que es personal. Es un regalo que me ha dado el paso del tiempo, porque es lo que yo he querido plasmar.







LB: Entre tus influencias musicales encontramos el jazz, el rock, el Blues, el Folklore y la canción de autor; Y en tus discos, además, se aprecia un gran gusto por la fusión, como ya hemos comentado.
5. Aparte del estilo musical, ¿qué cualidades te fascinan en un músico? ¿Qué te cautiva? ¿Hay alguien especial?

CGN: Precisamente me gusta “la actitud” de los músicos. Hay algo más allá del estilo. Su Rock & Roll. Más allá de que toquen más o menos, o canten mejor o peor. De hecho, eso es bastante relativo. Una voz por ejemplo como la de Celine Dion, no me pone nada. Me pone mucho más Lou Reed, me pone mucho más Neil Young, me pone mucho más Keith Richards, que quizá un guitarrista que te haga un solo técnicamente brillante…

Pero volviendo a la pregunta, en un músico me gusta la actitud ante la vida, esa rebeldía de estar todo el día con tu instrumento o con tu voz, todo el día y toda la noche. Luego está el sentido armónico. Musicalmente, la mezcla de la armonía y la melodía es igual que los pintores que mezclan colores, o dejan los grises (algo que yo no sé hacer, pintar, y admiro mucho la gente que pinta).
Me perpleja cuando los músicos plasmamos esos matices -los que a mí me gusten, claro (es como “todos los atardeceres son fantásticos, pero algunos te dejan flipado”)-; Pero además, me gusta especialmente cuando coincide con mi gusto el gusto del que está tocando, o con lo que estoy oyendo: esa pátina de colores armónicos, y luego hay algo que me fascina: el no tiempo.

En los músicos no existe el tiempo. Puedes tener experiencia pero no eres mayor o menor, viejo o joven, etc…
En realidad, tocas y te relacionas con gente veinte años mayor que tú o veinte años menor, es una cosa fantástica. Ahí nadie se lo plantea: ocurre. No hay prejuicios.

Cuando empecé estaba con gente veinte años mayor y es que ni siquiera sé la edad que tenían. Y ahora, igual.
Por ejemplo: me gustó mucho ver a Neil Young en concierto en el Madrid Río.
(Está toda la energía funcionando, ¿no?)

Y ahora…músicos:

Joni Mitchell es uno de mis referentes. Patty Smith me fascina, así como mucha gente del jazz. En mi adolescencia me marcó mucho Silvio Rodríguez, y ahora también el funky y el soul con ese groove que tienen para barrer, limpiar, cocinar. También me gusta la música de meditación…pero la que está hecha con instrumentos naturales, no con teclado.

LB: 6. ¿Haces meditación? ¿Te gusta el yoga?

CGN: Sí, desde chica -y eso es que no he sido todo lo disciplinada que dicen que hay que ser en estos casos…-  Pero es que no es que no me guste la disciplina, es que no me gustan las cosas obligadas. Así que simplemente estoy alerta.

Cuando me descentro o me desenfoco, lo noto en mi cuerpo, y la meditación es un link directo a volver a unir, sí.
Ser consciente de tu respiración y de tu vibración aquí dentro –señala el centro de su pecho-. Ser consciente de los sonidos y del silencio. Son herramientas que tenemos gratis, todo el mundo. De hecho, la medicina oriental habla de esto…son milenios de investigación.
Ahora bien: ser obsesivo tampoco, desde luego yo no. Como tengo esa mitad lúdica o punky, me gusta mantenerla para compensar. En general, en la gente con la que me relaciono, admiro mucho la capacidad de mezcla -que también tiene mi hija-, de combinar. Necesito esa alegría externa. Y así, creo, me ha ido menos mal.

Luego, además, siempre puedes volver, porque nunca nada está acabado. Esto es como hablar de justicia o libertad, ¿Dónde está el límite? Yo creo que cada uno lo tenemos claro, dónde…Hay señales que uno nota, cuando algo no está molando.
Escora el bote y hay que rectificar un poco la remada. Ahí navegas y mantienes tu singladura, tu ruta, la propia de cada persona. Cada uno está en su propio mar, que no en su propio pedo, que es distinto. Compartimos el agua, compartimos el mar, ya que estamos en esta metáfora, pero cada uno está en su propio bote, a verlas cómo seguimos disfrutando del paisaje.


LB: En otras entrevistas mencionas tu amor por las diferentes “vestimentas del amor”, por así decirlo, también tu amor por la naturaleza y por la vida, algo que está en ti y desprende luz tanto interior como exterior
7. ¿Crees que el amor, para un creador, para una mente inquieta y ávida de estímulos, suele traducirse en un amor hacia todo, pero en soledad? ¿Y que implica cierto desapego?

CGN: Uy, ojalá. Una de mis máximas sería alcanzar el desapego. Es una cosa mágica. Hay una gran sabiduría en las personas que viven desde el desapego, porque no hablamos tan sólo del apego material, sino de otros apegos.
Confieso ciertas vulnerabilidades, ya que yo aún siento apego por el afecto y ese es mi talón de Aquiles. Cuesta desaprender emociones y vivir el amor con plenitud, sin juicios, sin interés, sin esperar la vuelta: “quiero el abrazo, quiero el beso”. Pues ese paseo en el atardecer, también lo puedes hacer sola. Realmente esa es la conquista, mi bote va para allá, desde hace muchos años, no es de ahora. Eso intento.

No obstante hay algo hermoso por la palabra, la vibración de la palabra. La palabra soledad leída al revés es “la edad del sol”, tiene esa belleza.
Los creadores necesitamos esa soledad, la buscamos, porque es rica, la soledad, pero de vez en cuando me gusta poder compartir -a pesar de ser bastante independiente y solitaria- algunos momentos del día con un compañero o compañera. Compartir el gozo del paso del día. En este momento me doy cuenta de que tengo un apego a los afectos. Entonces ahí,  me emociono un poco y pienso lo lindo que sería no ver ese atardecer sola…pero me animo pensando que es la edad del sol y que hay que disfrutarla. Ahí estoy.


LB: 8. La gira la has comenzado en Chile. Cuéntanos algo sobre estos conciertos, ¿qué rescatas de este primer torbellino? ¿Cómo crees que se ha acogido tu trabajo? ¿Cómo te has sentido tú?

CGN: Impresionante. Desde la autogestión. En un país en el que yo estuve cantando del 85 al 88, en plena dictadura… ¡y ya han pasado muchos años¡

Primero sentí la alegría de comprobar que hay tres canciones mías de esa época que siguen estando vivas (en los de mi generación y en los hijos de los de mi generación)…y eso me impresionó mucho. Después de tantos años, sé que no voy a llegar a quitar hojas con el machete y a exigir mi parte del coco. Mi ejercicio es un ejercicio de seducción y de conquista, no lo vas a negar. Pero bueno, vas con tus huesos de mar. Puedo viajar All over the World, me siento muy segura ahí.

También tuve la suerte de que pude ir “de trío” con tres de las personas que tocaron en el disco. Funcionó muy bien la formación y tuvo muy buena acogida.
Por eso creo que en Enero y Febrero podremos regresar, e incluso quizá pueda llevarme a Bolo. Risas. Bolo me ha ayudado mucho. Le estoy muy agradecida. Así podríamos aprovechar la primavera-verano en América y aquí.


LB: -Así aprovechas el buen tiempo-

CGN: Sí, claro, pero también hay que pensar que el buen tiempo es tocar.
También tengo Méjico en la cabeza. Es un público muy respetuoso con la creación. Y en Buenos Aires, por ejemplo, hay cola en los teatros.

España, en cambio, -y aquí me voy a mojar un poco-, está muy intoxicada por los medios de comunicación. Primero por la tele y después por las radiofórmulas, como si sólo lo que saliera por ahí existiera. Que alguien no salga en la radio no quiere decir que no esté creando. Estamos creando y gracias a las nuevas tecnologías tenemos otras redes para mostrar nuestro trabajo. Porque si no…

Por eso pienso que a España este meneo emocional y económico no le va a venir del todo mal. Le puede venir bien. En toda crisis o sales adelante o te hundes en el fango.

Luego hay temas tan delicados como la cultura del todo gratis. Reconozco que me gusta el spotify, pero cuando voy al concierto de un profesional, siempre que puedo, me gusta pagar mi entrada. Hay que concienciarse de que pagar no es una forma de ayudar, porque no estás haciendo beneficencia…estás sencillamente respetando el trabajo de alguien, y si a un fontanero o a un doctor le pagas su consulta, ¿por qué al creador no?

Gracias a intermediarios como compañías telefónicas, además, nos estamos quedando sin una parte de los derechos de autor. Ya que la gente tiene Internet en casa (contratado con una compañía) y cada vez que alguien escucha una canción de un grupo, los derechos de autor de esa reproducción los cobra la compañía sin que al creador le llegue nada. De esa descarga, deberíamos recibir un dinero. Casi nadie es consciente de eso.


LB: Háblanos de tus otros amores: la poesía y el collage.
9. ¿Qué hace antes Cristina Narea, escribir o cantar? ¿Cuándo comenzaste con los collage?

CGN: Escribir y tocar es lo primero que hice. Siempre estoy con melodías, armonías en la cabeza. No obstante nunca me he considerado cantante. Si me preguntan qué soy, diría que músico, creadora.

En cuanto al collage es una expresión sin juicios, me permite hacer lo que quiero y paso muy buenos ratos recortando y pegando, es como una meditación: el collage. Esos mundos que se crean son lindos. La complicidad con tus manos, con lo artesano, y está al alcance de cualquiera.







* Collage-carátula del disco Huesos de Mar* por Cristina González Narea.

LB: 10. ¿Cómo es ser madre para Cristina Narea?

CGN: En mi caso ser madre ha sido un cable a tierra. Además he tenido la suerte de que -aunque vale por 80-, Luna no sea una persona complicada.
Aún con mi mitad punky y locura, la presencia de Luna me ha ayudado mágicamente a no perder la conexión. A no perder el ritmo. Una persona cuenta contigo y te necesita, no puedes olvidarlo.
La sensación que tengo con ella es inexplicable. Es un amor único. Una relación única, muy especial. Es una presencia permanente. Aunque quiero aclarar que yo no considero que haya que ser madre. Yo simplemente la tuve y para mí ha sido un regalo y una persona de gran ayuda.
Y por cierto: ella también toca temas propios en una banda de garage y es, además, la que hizo las fotos del disco junto a Sebastián Fedrigotti y el diseño. Es muy buena realizando webs como la nueva mía y diseños en general de logos, etc...

www.cristinagonzaleznarea.com


LB: 11. Huesos de mar es un disco en progresión, porque hay que leerlo de principio a fin para luego poder abrir cualquier página y disfrutar de cada tema en solitario.
Háblanos de esta idea.

CGN: Sí. Es como un poemario. Por supuesto puedes escuchar una canción suelta, pero si la gente me permite entrar en su casa…sonrisasel orden en sí es una propuesta, te lleva navegando por esos Huesos de Mar.
Tiene un principio y un fin que no son aleatorios. Además la última pista es de agradecimientos. Agradecer a viva voz, con varias voces que son exhalaciones de agradecimiento. Y creo que es original.

LB: Sin duda, y un detalle precioso para quien lo recibe.
 12. Si tuvieras que destacar un acontecimiento que haya marcado tu carrera, ¿te inclinas por alguno en concreto?

Cuando se presenta un disco ya es un momento sumamente especial (este pasado 4 de Septiembre, por ejemplo, en la sala Galileo). También es genial ese momento cuando una canción te sale de arriba abajo - Ni tú ni yo, cuál es la ley, más que palabras, más allá…salieron del tirón-.

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Me despido de Cristina con la certeza de haber aprendido un montón de cosas hoy y de haber sentido un estremecimiento cálido –desde la profundidad de quien vive su vida con empuje y plenamente- durante el transcurso de la entrevista.

Me alientan sobremanera las personas libres que persiguen su lugar (o no lugar) sin descanso, que lo alcanzan a través de su obra, logrando esa identidad anhelada.
Es como una tregua después de la batalla, es lo que te permite mirar atrás saboreando tu presente. La fidelidad hacia ti mismo. Encontrar la paz dentro de todos los ruidos. Encontrar la senda. No perder el contacto con el universo y con los huesos de ese mar que es el amor a seguir creando. La verdadera motivación sincera del día a día.

Gracias siempre a Cristina y gracias a Bolo, que tan amablemente nos ha acompañado esta tarde de Septiembre.

El disco es delicioso…no le perdáis la pista…

4 comentarios:

cristina dijo...

gracias siempre Lidia, muy rica la entrevista, un abrazo inmenso

Anónimo dijo...

Preciosa entrevista!

Anónimo dijo...

Se os ve desnuditas, densas, reflexivas
Espera que me la leo otra vez

Mª Belén dijo...

Buenos días Lidia:
Desde Valladolid y a la espera de tu visita...
te he mandado mail a la dirección que se abre desde tu perfil, allí te dejo mi teléfono para que podamos contactar y tomarmos un vinito de la Ribera...
Besos Belén.