lunes, 30 de marzo de 2015

Lo intangible

Madrid se queda vacía. 
Se va despoblando al llegar la primavera. 
Me gusta pensar que este año nacerán más flores
para compensar la estampida de personas.
Fluyo con esta inestabilidad inherente y sinuosa
que tanto cuesta entender según los momentos. 

Hay que quererse de por vida en el instante. 

Hay que quererse mucho
y luego quizá dejar un objeto como prenda...
para poder revivir el olor anclado a un trozo de bolso
o a un camisón viejo. 
El valor de las cosas inertes 
no es otro que el de haber podido cubrir
o acompañar el cuerpo de alguien amado. 

Una donación en apariencia innecesaria 
si contamos con nuestra memoria.

Pero ahora que la memoria 
ha empezado a dejar de asfixiar 
como solía hacerlo,
en lo único que pienso es en lo intangible