jueves, 30 de abril de 2015

Ya NO



                                                                       El sentido común es el menor común de los sentidos.



No atraviesan las grandes sensaciones
las calles curvas de la pena 
ni conquistan la carne con su angustia.

Se quedan ahí, inmóviles 
y producen una lágrima de un minuto de dolor.

Luego, todas las ideas engañosas 
que pretenden trasplantar a mi cerebro
me llevan al cansancio...
no a un cansancio resentido
sino un cansancio luchador:

Quiero iluminar el camino
 y no voy a tragarme la enfermedad de la sumisión.

He pasado un largo duelo junto a la música, el teatro y la poesía 
y he conocido la alegría;

Y ahora hablo en mi nombre 
y quizá me atrevo a hablar en el de todas las mujeres:   

"Dejad de buscar a las mujeres que os hacen la vida cómoda".

Lo advierto: no mostraré compasión.