lunes, 8 de junio de 2015

Viaje




El pasado es un cuerpo
enterrado en el sueño.

No hay intercambio de datos entre montañas
y alguien abandonó la finca.
El campo es romántico, a su manera. 
Un pastor presbiteriano y mil olivos.

Hay algo más que me separa de la palabra,
no son mis manos.
(Me han cortado un trozo de lengua).

La infancia se asoma vestida de oveja.
Le di de comer a todas, junto a mi abuelo.
Él sólo quería enseñarme la naturaleza, 
pero la realidad era la verja... 
la verja

Al cuerpo de ahora le cuesta reconocer 
la dimensión de un dormitorio, 
masturbado por un camisón de raso blanco.

Le cuesta vivir en la artrosis de los ojos.

Exhibirse no es el fin, 
es la consecuencia...

o de los creadores de "conducir no es para mentes sensibles".