lunes, 30 de marzo de 2015

Lo intangible

Madrid se queda vacía. 
Se va despoblando al llegar la primavera. 
Me gusta pensar que este año nacerán más flores
para compensar la estampida de personas.
Fluyo con esta inestabilidad inherente y sinuosa
que tanto cuesta entender según los momentos. 

Hay que quererse de por vida en el instante. 

Hay que quererse mucho
y luego quizá dejar un objeto como prenda...
para poder revivir el olor anclado a un trozo de bolso
o a un camisón viejo. 
El valor de las cosas inertes 
no es otro que el de haber podido cubrir
o acompañar el cuerpo de alguien amado. 

Una donación en apariencia innecesaria 
si contamos con nuestra memoria.

Pero ahora que la memoria 
ha empezado a dejar de asfixiar 
como solía hacerlo,
en lo único que pienso es en lo intangible

martes, 10 de marzo de 2015

Punto de fuga

                                                                                                                                     *A Jesús Malia
                                                                                                   

La primavera es demasiado bella 
para el atraso de los tiempos. 

No creo que nada vaya a retrasarse 
o a adelantarse sin más...

si ocurre 
será caso de abrir los ojos
y sentir cómo cambia la estación del poema... 

Creo así en los poetas que no 
necesitan ningún halago 
para explicar 
cómo sueñan,
porque son en sí mismos un riego de goteo 
para el jardín  
que expectante aclama la llegada del amor.

Creo así en los poetas que me invitan a su canoa 
en el descenso de las lágrimas,
aquellos obscenamente silenciosos y profundos,

aquellos que salivan cuando evocan
la paz con la que encienden los paisajes,
aquellos que se atreven a imaginar el blanco,
los poetas que bailan mientras sonríen desnudos.

Creo así en los poetas que saben que el dolor 
no es sólo un paraíso de pájaros. 




jueves, 5 de marzo de 2015

Afianzamiento de la conducta


Siempre he creído que para arreglar 
ciertos entuertos
había que acudir a lo psicoanalítico.
Sin embargo, entender los motivos no te libra 
de la caída.

Se tiende a la caída 
a la par que aumenta el odio posterior
en la ladera de lo absurdo,
después del precipicio.

Me ha costado tiempo entender 
que una parte importante
consiste en la omisión procurada
para el aligeramiento de la culpa.
Por supuesto la culpa es una forma de ceguera,
pero el olvido, -lo contrario- no es una forma sana 
de afrontar la realidad. 

Así que se trata de conducir al ser humano 
a un estado ficticio
de consumo mecánico 
para desnaturalizarlo de su propia evolución
en consonancia con la especie.

Se pretende acallar la razón
con fórmulas que además varían su acceso
para que nunca podamos estar seguros
de recibir el alimento necesario
para poder volar.

Hoy es fantástico lo que mañana no te sirve
porque hay un diseño mayor 
que no te deja expandir la mente. 

Pero hay que amar y darle vida a las palabras
a través de un compromiso palpable. 
Por eso últimamente he vuelto a dar 
valor a lo demostrable, no por trascendencia
sino por conciencia. 

Para mí el amor se propaga
cuando se median los hechos. 
Cuando se es capaz de hacer algo 
desinteresado por el otro.

Vivimos en cambio inmersos en el ego
mientras seguimos pasando la mano 
por el lomo al machismo y al micromachismo.

Seguimos alentando 
la intolerancia y la prepotencia;
Seguimos buscando enriquecernos a través
del abuso del otro.
Seguimos diciéndole a las personas 
cuál es su lugar
en la cadena alimentaria. 
Seguimos alentando la violencia, 
aunque en silencio, haciéndonos las víctimas.

Tras la revisión 
me he dado cuenta de que sólo hay una forma
de hacer crecer al individuo
y es a través de la educación emocional.

Tenemos que dejar de movernos en terrenos
cenagosos y confusos,
tenemos que aprender a correspondernos
con nuestro significado en la tierra. 

Necesitamos acabar con los "ismos", 
necesitamos amar lo que decimos amar. 
Necesitamos olvidarnos del resto, de la carroña
que los buitres desde el cielo ansían devorar.

No nos olvidemos que una parte de lo que somos
se incentiva desde la más tierna infancia
cuando no se trabajan ciertas conductas
y los mass media estimulan la evitación o la ignorancia. 

La sociedad consumista trabaja, a mi modo de ver,
al servicio del odio, la frustración y la pobreza. 

Tenemos que luchar contra ello desarrollando conductas
fuertes, extendiendo nuestra decisión de cambio 
al entorno y volver al trabajo en comunidad. 
Volver a pensar en el otro.