miércoles, 15 de junio de 2016

Vencer el pudor



Podemos predecir el pudor de casi todo
y de las acciones que por el contrario no lo contienen.

No dejar lugar a la imaginación y no negar
lo que no se ve, y verlo, simplemente. 
Y hablar de ello en terapia o sin terapia, 
a bocajarro. 

El problema es que eso no es una verdadera liberación, 
es un sucedáneo del verdadero avance.

Tenemos libertad para hacer y ser clasificados
excepto en el silencio 
y en la invisibilidad más absoluta...¿En una cueva?
Lejos, muy lejos de aquí...

Pero siempre controlados
por el microchip de la nostalgia: 
Dispositivos que se implantan, 
que estudian a la población con diversos objetivos. 
A la población y sus obsesiones.

Pero lejos, muy lejos...
de la inteligencia que aproxima y mezcla. 
Lejos de aquella que respeta y ama. 
Que recuerda, ensalza y enseña las raíces.
Cada planta crece con distintas inclinaciones 

Pero al menos tenemos libertad 
para escribir poemas en clave solipsista
y también poemas sobre el mundo 
y sus confines geográficos, 
sobre otras formas de esperanza extraterrestre,
  
sobre la amplitud 
que desespera 
ante tanta estrechez de miras.